domingo 14 de abril de 2024
Editorial

Tormentos a conscriptos en Malvinas: otra herida sin cerrar

La guerra de Malvinas, 42 años después de haberse perpetrado, tiene muchas heridas sin cerrar. Una de ellas es la producida por las torturas que sufrieron los conscriptos por orden de sus superiores y que aún permanecen impunes.

Los tormentos a los que los soldados, la mayoría de ellos de entre 19 y 20 años, eran sometidos por parte de sus superiores eran conocidos por denuncias informales o relatos de las propias víctimas o testigos presenciales de los hechos. Pero recién se transformaron en causa judicial en 2007. Y a partir de ese momento se conocieron innumerable cantidad de testimonios que daban cuenta de esa ignominia: chicos estaqueados durante horas, desabrigados y hambreados, simulacros de fusilamiento, eran cobardes prácticas desarrolladas en los centros clandestinos de detención de la dictadura cívico-militar que se transfirieron a las islas durante el conflicto bélico.

La causa judicial iniciada en 2007 estuvo activa, con 200 militares imputados, corroborando los testimonios y encaminándose hacia el esclarecimiento definitivo y hacia el fin de la impunidad, hasta que la Cámara Federal de Casación Penal consideró que los padecimientos de los soldados no podían ser contemplados como delitos de lesa humanidad –como sucede con los crímenes que se cometieron durante la dictadura– y que, por ende, ya no había posibilidad de perseguir a sus responsables por el paso del tiempo. En 2015 la Corte Suprema de Justicia ratificó esa decisión. Pero al poco tiempo el Centro de ex Combatientes Islas Malvinas (CECIM) La Plata, que se había constituido como querellante, acudió a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para denunciar que el Estado argentino había violado los derechos humanos de los excombatientes y de sus familiares primero con las torturas y después con la demora injustificada a la hora de investigar.

El año pasado la CIDH declaró admisible la denuncia. El CECIM tendrá un plazo para aportar nueva información a la CIDH, que se vence a mitad de año. El mismo plazo tiene el gobierno nacional para argumentar por qué esos aberrantes delitos aún permanecen impunes.

Después de eso, la CIDH analizará el fondo de la cuestión y emitirá un pronunciamiento.

El secretario de Derechos Humanos del Centro Ex Combatientes Islas Malvinas de La Plata (Cecim) Ernesto Alonso, sostiene que los combatientes fueron víctimas de “aberrantes tormentos”, los “estaqueaban en la turba bajo fuego enemigo. Muchos murieron atados en el piso, congelados y con hambre. Hubo casos de abusos y muestras de antisemitismo. Todo eso consta en documentos desclasificados y se probó por testimonios y otras evidencias”.

La guerra de Malvinas dejó como saldo cientos de muertos, otros tantos de soldados que se suicidaron y cientos también de conscriptos que sufrieron tormentos crueles durante el conflicto. Que estos delitos no queden impunes servirá al menos para aliviar tanto dolor.

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