Los legisladores suelen ser cuestionados por su escasa contracción al trabajo. La crítica se funda en las pocas sesiones que se realizan al año y la demora para tratar temas de importancia estratégica. Los cuestionamientos son razonables, pero no deben llevar a conjeturar acerca de la utilidad de este poder del Estado.
Las críticas, en realidad, lo que deben hacer es forzar un cambio de actitud de los legisladores, que muchas veces priorizan los intereses sectoriales por sobre los generales y esto se traduce en el cajoneo de expedientes, en la negativa a dar acuerdo a algunos proyectos o, incluso, a resistirse a sesionar, impidiendo el quórum necesario para que una sesión legislativa sea válida.
De todos modos, cuando se logran sortear los obstáculos políticos y evitar las interferencias que impiden el normal desarrollo de la tarea legislativa –situación que se da menos veces que lo deseable y necesario-, los frutos pueden advertirse.
Es lo que ocurrió la semana pasada en el Senado de la Nación, cuyos integrantes llegaron a acuerdos esenciales y protagonizaron una larga sesión en la que se aprobaron numerosos, e importantes, proyectos que se convirtieron en ley.
La más trascendente de las iniciativas es denominada popularmente “Ley Lucio”, que es en realidad el Plan Federal de Capacitación sobre Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, destinado a las personas que se desempeñan en áreas y dependencias de los tres poderes del Estado nacional que forman parte corresponsable del Sistema Integral de Promoción y Protección de los Derechos de la Niñas, Niños y Adolescentes. También podrán ser destinatarios los y las agentes de las administraciones provinciales, municipales y de organizaciones sociales, recreativas y culturales, en el marco de convenios de cooperación y colaboración con la autoridad de aplicación de la norma.
Otro programa creado a partir de la aprobación de los senadores es el Nacional de Cardiopatías Congénitas (PNCC). Asimismo, fue aprobada la modificación del inciso A del artículo 48 de la Ley de Tránsito (Ley N° 24.449), que en su nueva redacción prohíbe conducir cualquier tipo de vehículos, en rutas nacionales, con una alcoholemia superior a 0 miligramos por litro de sangre.
En la misma sesión se aprobaron los pliegos para seis jueces federales, se reconoció a la Lengua de Señas Argentina como idioma viso gestual en todo el territorio nacional, se modificó la ley del Sistema de Protección Integral de las Personas con Discapacidad, entre otros proyectos.
El rol del Poder Legislativo en una República es clave, no solamente para sancionar leyes que beneficien a los habitantes de la nación, sino también para ejercer el control de los otros poderes del Estado. El desafío es superar las mezquindades y los sectarismos -lo cual no es un impedimento para debatir y confrontar política e ideológicamente, como sucede en cualquier régimen pluralista- a los fines de trabajar por el bien común.