martes 13 de febrero de 2024
El Mirador Político

Solo el chicote

El federalismo trucho argentino sintetizó los instrumentos utilizados por la Casa Rosada para disciplinar al sistema político en la metáfora del látigo y la billetera. Versión kirchnerista del palo y la zanahoria. Dos mecanismos en pos un mismo fin, la subordinación de los cacicazgos territoriales a la voluntad presidencial.

El kirchnerismo administró ambos elementos para premiar adhesiones, vencer reticencias y sancionar rebeldías. Javier Milei ha decidido prescindir de la billetera o cualquier otro recurso de seducción para circunscribirse a los chicotazos.

Es una lógica consistente con su veta mesiánica, cada vez más ostensible e inquietante, que terminó de afianzarse y quedar clara en el frustrado trámite de la Ley Ómnibus.

Titulada con absoluta honestidad “Bases y puntos de partida para la libertad de los argentinos”, se trata de un dogma. Como tal, demanda un salto de fe incondicional, no revisiones o discusiones.

Por eso Milei la retiró cuando la oposición dialoguista y dura coincidió en recortarle el alcance de las facultades extraordinarias que requería. La infalibilidad del profeta no admite prevenciones.

La negativa fue sindicada como anatema y la condena cayó de inmediato, flamígera, sobre los apóstatas: traidores.

Desde Israel, mientras involucraba a la Argentina en el conflicto palestino-israelí, Milei posteó en hebreo los versículos 19, 20, 21 y 26 del Capítulo 32 del Antiguo Testamento, correspondientes al Éxodo.

Moisés baja del Monte Sinaí con las Tablas de la Ley y se encuentra a su tribu adorando a un becerro de oro.

“Y aconteció que cuando llegó al campamento y vio el becerro y las danzas, Moisés se enardeció de ira y arrojó las tablas de sus manos y las rompió al pie del monte. Y tomó el becerro que habían hecho y lo quemó en el fuego y lo molió hasta reducirlo a polvo, que esparció sobre las aguas, y lo dio a beber a los hijos de Israel. Y dijo Moisés a Aarón: ‘¿Qué te hizo este pueblo para que hayas traído sobre él tan gran pecado? Se puso Moisés a la puerta del campamento y dijo: ¿Quién está por Jehová? Júntese conmigo. Y se juntaron con él todos los hijos de Leví”.

El jefe libertario pretende transformar la derrota parlamentaria en un nudo determinante de la saga sacra que supone protagonizar. El enemigo ha quedado al descubierto, son los gobernadores, la partidocracia y sus brazos legislativos. No hay margen de negociación con la herejía.

En un extenso tuit posterior, difundido desde Italia con el título “Cambio de reglas”, volvió a repudiar a los renuentes como enemigos del pueblo y los conminó: “Tendrán que elegir de qué lado están”.

“No estamos jugando un juego”, advirtió.

Fundamentalismos

Milei avanza sobre el desconcierto de antagonistas cautivos de una lógica que para él es pecaminosa.

Incompatible con los principios y dispositivos republicanos, la inflexibilidad del mandatario es sin embargo sincera. A su criterio, el fracaso de la Argentina es producto de un sistema minado por vicios incurables. Lo único que puede hacerse es resignarse a que el tiempo haga su trabajo, como con los enfermos terminales, o sacrificarlo.

Esta concepción estuvo siempre en primer plano, pero se la subestimó como un rasgo pintoresco más de la estrafalaria catadura del personaje. Se presumía que le resultaría imposible materializar los dislates y que, en cualquier caso, terminaría adaptándose o la propia dinámica del sistema lo domesticaría.

El llanto de Rodrigo de Loredo por la oportunidad perdida con la Ley de Bases condensa la decepción y el estupor general de la política. Somos reformistas derrotados por los fundamentalismos, dijo el presidente del bloque de diputados de la UCR.

Pobre, mijo querido. El cariz que toman los acontecimientos obliga a discriminar entre los fundamentalismos.

El liderado por Cristina Kirchner era un fundamentalismo retórico, una mistificación. La expresidenta insuflaba en su feligresía la mercadofobia, el antiimperialismo y el anticapitalismo mientras blindaba su fortuna comprando dólares y acciones de Coca Cola, el índice Nasdaq de las tecnológicas de Estados Unidos, Microsoft, Apple, Visa, Vista Energy, Berkshire Hathaway, Donat Investments, Bioceres Crop Solutions Corp y Mercado Libre. No pretendía romper el sistema, se conformaba con desvirtuarlo.

El fundamentalismo de Milei es de otro cuño. Es real, no es una máscara. El tipo está totalmente convencido de ser un cruzado de Occidente contra la avanzada infiltración colectivista. Tanto, que no trepida en enfilar a la Argentina con lo más extremo del sionismo en contra de la organización terrorista Hamás y ha tomado una decisión temeraria: trasladar la embajada argentina de Tel Aviv a Jerusalén.

Es un posicionamiento geopolítico de altísimo riesgo para el país y gratuito, asumido sin considerar más factores que los de su enajenación ideológica.

Si es capaz de eso ¿qué aflicción le puede provocar lo que vayan a hacer los gobernadores, el Congreso, la Justicia incluso?

Guerra abierta

La anulación del Fondo Compensador del Interior que financia los subsidios al transporte público de las provincias se inscribe en este giro hacia la guerra abierta contra la casta, declarada con la identificación de los traidores y la intimación a elegir bando. La disposición se suma a la interrupción de las transferencias discrecionales del Tesoro Nacional y suspensión de la inversión en obras públicas que, en sintonía con la baja de la recaudación del impuesto a las Ganancias, coloca a las provincias en la cornisa de la asfixia financiera.

El tiempo para los gobernadores se acorta, entre reclamos administrativos y planteos judiciales. Las podas impactan directamente sobre sus márgenes financieros para responder los reclamos de sus electorados por la erosión acelerada de la inflación.

El intendente Gustavo Saadi planteó al gobernador Raúl Jalil avanzar en la vía judicial en defensa de los recursos provinciales. Jalil prefiere no hacerlo por el momento.

Milei se propone cerrar una alianza con el PRO ultramacrista, depurado de palomas. Con eso busca fortalecerse para confrontar con los gobernadores, que todavía no aciertan a diseñar una estrategia común para resistir los zarpazos de la Casa Rosada.

Mientras la reconfiguración de la escena política gana en velocidad e incertidumbre, el peronismo gobernante de Catamarca continúa orientándose por las referencias de un orden perimido, furgón de cola de un kirchnerismo que batalla desde provincia de Buenos Aires y en función de retener el control político del Conurbano.

Es un lastre. No son pocos los que evalúan la conveniencia de desmarcarse de una vez por todas y conformar un movimiento más anclado en los intereses concretos de Catamarca. Esto dará más libertad para elegir las batallas y rediseñar las alianzas.

La potencia de Milei, en definitiva, deviene de la fragmentación del ecosistema político y las dificultades para articular una oposición consistente contra el látigo. Nuevos actores empiezan a asomar para referenciar ese espacio.

Acaso lo más sensato sea desensillar hasta que aclare.

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