Transformación. El rápido liderazgo
adquirido por El Ancasti en el periodismo gráfico luego se trasladó a los
productos digitales.
En sus 35 años de existencia, cumplidos el pasado sábado, El Ancasti ha logrado instalarse en un lugar de excepción dentro de la historia del periodismo catamarqueño y regional. No es habitual que un diario escale rápidamente hasta el liderazgo de ventas en una provincia, proceso que El Ancasti efectivamente protagonizó entre los últimos años de la década del ochenta y primeros de los noventa. Por el contrario, la historia del periodismo está colmada de ejemplos que exhiben cómo los diarios tradicionales, los de mayor antigüedad, los más tradicionales, los de mayor arraigo en una ciudad, provincia o región, ostentan una hegemonía periodística muy difícil de arrebatar. Basta un repaso por las provincias argentinas para corroborar esta aseveración.
Una serie de cualidades gravitaron para que Multimedios Ancasti –un año antes del diario había empezado a funcionar Radio Ancasti- se convirtiera en referencia inevitable entre los medios de comunicación catamarqueños. Méritos profesionales, qué duda cabe, pero también de un estilo de hacer periodismo comprometido con la sociedad, con el foco puesto en la gente común, en sus necesidades, en sus logros, en sus sueños de progreso.
El liderazgo informativo adquirido rápidamente, lejos de generar un estado de conformismo, fue un desafío motivador para seguir creciendo y adaptándose a las transformaciones vertiginosas de la tecnología, que en las últimas tres décadas y media han modificado de un modo estructural el mundo del periodismo y la comunicación en general.
A fines de la década del noventa, con la llegada de internet a Catamarca, El Ancasti tuvo su versión digital y en el siguiente cuarto de siglo, la incorporación de nuevos productos digitales en plataformas que terminaron consolidándose como un canal más por donde circula la información, como las redes sociales, terminaron de dar forma a un multimedio que llega con numerosos formatos a múltiples audiencias a través de variados canales.
El Ancasti, que nació, creció y maduró con el peso de la marca puesto en el diario impreso, se ha abierto ahora al desarrollo de nuevos productos digitales y a la integración de la redacción, que ya no tiene compartimentos estancos sino un equipo de trabajo integrado y preparado para todos los desafíos –gráficos y audiovisuales- y el desarrollo de la información con la celeridad del tiempo real durante toda la jornada y la profundidad que se plasma en las páginas que se imprimen cada madrugada.
La pandemia aceleró los tiempos e impuso lo digital definitivamente, incluso entre grupo etarios y sectores sociales que hasta entonces tenían en ese nuevo mundo una participación ocasional o muy marginal. Y El Ancasti, cuya marca engloba todos los formatos, todos los productos y todas las plataformas, leyó rápidamente la cambiante realidad e hizo valer, nuevamente, su indiscutible liderazgo. Un liderazgo que se nutre de la búsqueda permanente por ofrecer la mejor información y la opinión editorial comprometida sobre los temas centrales de la provincia y del país, lo que representa el principal capital simbólico del multimedio.
Como ya se ha mencionado en estas mismas páginas, sin noticias u opiniones carentes de compromiso por la transformación social y el bienestar general de una comunidad, no es posible la vigencia de un medio de comunicación en la preferencia del público como la que ha sabido construir El Ancasti en sus jóvenes 35 años de existencia.