Editorial

Patear la escalera

22 de octubre de 2026 - 00:00

El martes, en la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados, el secretario de Educación de la Nación, Carlos Torrendell, protagonizó un verdadero papelón. Con la intención de defender las partidas que el Gobierno de Milei destina al ámbito universitario, el funcionario embistió contra los estudiantes que tardan en graduarse. Pero el argumento, de por sí discutible, no tardó en volvérsele en contra.

Si existen empatía y un genuino sentido de la igualdad de oportunidades, nadie debería patear la escalera luego de haber subido gracias a la ayuda del Estado. Si existen empatía y un genuino sentido de la igualdad de oportunidades, nadie debería patear la escalera luego de haber subido gracias a la ayuda del Estado.

La diputada radical Mariela Coletta le recordó al propio Torrendell que él demoró 15 años en recibirse como Licenciado en Ciencias de la Educación. Pero no fue el único mal momento que vivió el funcionario. La legisladora añadió que Torrendell realizó un posgrado en Ciencia y Técnica gracias a una beca obtenida en Chile. “¿A usted le parece mal que los gobiernos inviertan en becas para Ciencia y Tecnología? Porque acá este Gobierno desfinancia el Conicet. Esto me lleva al ejemplo de la escalera. Subo la escalera y la pateo para que nadie más suba”, apuntó Coletta.

La diputada extendió la comparación hacia otro nombre que se ha vuelto habitual en la crítica oficialista al sistema público. Refiriéndose al empresario Marcos Galperín, dijo: “Él estudió afuera con una beca de YPF y hoy su empresa recibe subsidios equivalentes a la cantidad de gastos de funcionamiento que tiene toda la UBA, 80 palos verdes. Y habla mal de las universidades públicas pero los cargos más jerárquicos de Mercado Libre son graduados de la UBA. Entonces, usan el sistema, le sacan provecho y después lo rompen”, acusó.

En los últimos tiempos se han registrado varios casos muy llamativos de contradicción entre lo que declaman funcionarios o dirigentes de La Libertad Avanza respecto de las limitaciones que debe tener el Estado y los beneficios que ellos mismos obtuvieron de ese mismo Estado. De allí el concepto de patear la escalera: el Estado me ayudó a subir, pero cuando ya conseguí mis objetivos con esa ayuda, promuevo que el Estado deje de ayudar a otros.

Otro ejemplo es el de Diego Hartfield, diputado nacional misionero de La Libertad Avanza, quien cuestionó los subsidios a los clubes de barrio. Sin embargo, durante su adolescencia recibió una beca estatal y residió en el centro de alto rendimiento deportivo, un respaldo clave para su carrera de tenista profesional. Hartfield llegó a estar entre los mejores 70 jugadores de tenis del mundo en 2007. Difícilmente habría llegado adonde llegó sin ese sostén y sin embargo hoy cuestiona el valor de la ayuda pública cuando se destina a quienes están hoy en el lugar donde él estuvo.

Es necesario remarcar que muchas de las trayectorias individuales que hoy se exhiben como mérito personal fueron posibles, en buena medida, por becas, subsidios y plataformas institucionales sostenidas por la comunidad.

Si existen empatía y un genuino sentido de la igualdad de oportunidades, nadie debería patear la escalera luego de haber subido gracias a la ayuda, en este caso, del Estado. Quien llegó con apoyo público tiene, como mínimo, la obligación moral de no cerrarles el paso a quienes vienen detrás.

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