jueves 23 de marzo de 2023

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Cara y Cruz

Máximas de Máximo

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El diputado nacional Máximo Kirchner, líder de La Cámpora y aspirante a delfín del linaje inaugurados por sus padres, Néstor y Cristina, reaparece tras la frustración de dos intentonas kirchneristas para darle a sus inconvenientes facciosos envergadura internacional: un pedido de respaldo al Comité de Derechos Humanos de la ONU en la pelea contra la Justicia y la escenificación de una especie de contracumbre de la CELAC con la reunión entre la Vicepresidenta y el presidente de Brasil, Lula Da Silva.

Ambas maniobras naufragaron en la renuencia universal a hacerse cargo de la angustias kirchneristas, de modo que el heredero tantea nuevamente en la escena doméstica, conmovida por la crisis provocada en el gabinete de Alberto Fernández por el disgusto que le provocó al ministro del Interior, Eduardo “Wado” De Pedro, el hecho de no haber sido invitado a participar de las ceremonias con Lula, en particular una reunión con organismos de Derechos Humanos. Equivale a dejar afuera del magno acontecimiento al kirchnerismo todo, que seguramente no estaría tan ofendido si el brasileño hubiera accedido a entrevistarse con Cristina. Se trata del mismo De Pedro que precipitó la crisis posterior a la derrota en el medio término de 2021 con su renuncia, que no renunció entonces y tampoco renunciará ahora.

Es importante tener en cuenta estos elementos porque la irrupción de Máximo responde a un “modus operandi”. La entrevista fue concedida al sitio “El Cohete a la Luna”, del referente cristinista Horacio Vertbitsky, y fue titulada “Máximo rompe el silencio”.

El joven habla por boca de su madre, de modo que es adecuado. Es relevante la opinión de Cristina. Máximo, que es Cristina, no dice en términos generales demasiadas cosas diferentes a las que dijo en oportunidades anteriores, pero se preocupó por destacar que el supuesto destrato al que Alberto es sometido por Cristina es una ficción construida por el albertismo. Los entornos son nefastos.

Máximo Kirchner reaparece en escena tras el fracaso de las intentonas kirchneristas para internacionalizar sus padeceres

El indicador de las consideraciones de la Vicepresidenta es que “jamás le gritó” al Presidente.

“Yo que he estado siempre ahí te puedo decir que Cristina nunca lo maltrató a Alberto, nunca en mi vida. Lo trató entre algodones. Es más dura con Wado, con Mayra (Mendoza), con el Cuervo (Larroque), conmigo, ahí es más picante… Pero a Alberto jamás le gritó. Ahora, ¿es firme en las discusiones? Claro que sí, ¿cómo podría ser de otro modo? Fue el propio gobierno el que instaló esas versiones y ahora ponen todos cara de distraído y no es así”, dijo.

Para Máximo, “varios de los problemas que tenemos tienen que ver con los egos y las vanidades y no con la ausencia de talento o convicción o voluntad de trabajo”.

No aclaró, ni le preguntaron, si las gestiones fracasadas para que Lula se apartara de la agenda del CELAC y visitara a Cristina en el Senado -es decir, fuera al pie de la Vice y desairara al Presidente- o el planteo a las Naciones Unidas por el supuesto “lawfare” tiene que ver con egos y vanidades. Tampoco con qué política de Estado estarían relacionadas ambos asuntos, pero admitió que “a veces caemos en peleas muy tontas”.

También habló de la inexistente proscripción de Cristina e introdujo una novedad: no es que esté proscripta, sino que “si quisiese presentarse a las elecciones, le sacan la condena firme en cinco minutos”.

Esto es: la proscripción ha pasado de hecho a hipótesis.

Todo es, de todos modos, vanidades y egos al margen, responsabilidad de Alberto en su condición de presidente de la Nación y del PJ. Cosa cierta, que lo sería evidentemente si La Cámpora largara los cargos y suculentas cajas que mantiene pese a sus emponzoñadas divergencias con el mandatario.

Es una contribución al esclarecimiento de la escena que está en manos de Máximo, quien consideró que “no es conveniente ir a la elección con un grado de distorsión tan grande respecto de la realidad política. Y más para una fuerza a la que se le viene reclamando desde hace rato por su carencia de respuestas adecuadas al desafío de la Historia”.

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