Un informe recientemente publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) da cuenta de los efectos de la malnutrición en la humanidad. La malnutrición se refiere tanto al consumo insuficiente de alimentos como a la ingesta desequilibrada o excesiva de alimentos.
De modo que no es solamente un grave problema derivado de mala alimentación la desnutrición sino también la obesidad. Respecto de este problema, el estudio, denominado “El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2024”, revela que la obesidad afecta a más de mil millones de personas en el mundo, es decir, a uno de cada 8 habitantes. En el caso específico de la Argentina, el documento de la ONU consigna que más del 12% de los menores de 5 años tiene sobrepeso u obesidad.
El informe añade que el sobrepeso infantil en Argentina es alto en comparación con el promedio latinoamericano del 8,6%, el sudamericano del 9,7% y el promedio mundial del 5,6%. Además, la FAO advierte que la región latinoamericana sufre un aumento continuo en las tasas de obesidad en adultos, alcanzando el 24% en 2022.
El estudio menciona asimismo que el 9,5% de la población infantil en la Argentina presenta retraso en el crecimiento asociado a la desnutrición, inferior a la media regional (11,5%) y mundial (22,35).
Pero los datos de nuestro país son de 2021-2023, con estadísticas que situaban la indigencia en rangos menores al 10% de la población. La situación ha empeorado notablemente en 2024. La proporción de personas en situación de indigencia se mantuvo por debajo del 10% hasta fines del año pasado. Pero en el primer trimestre, según la información proporcionada por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, la indigencia se duplicó, llegando al 20%, la cifra más alta de las últimas dos décadas.
Por lo tanto, cuando la FAO, que trabajó en el informe conjuntamente con otras organizaciones como UNICEF o la Organización Mundial de la Salud, actualice las cifras a este periodo, se infiere que la población afectada por una ingesta insuficiente en alimentos será en la Argentina bastante más alta que la indicada en el informe con estadísticas de hace dos años.
El panorama se agrava porque, además del crecimiento exponencial de personas con las necesidades más básicas insatisfechas, también se registra desde diciembre del año pasado una discontinuidad del envío de alimentos a muchos de los comedores que asisten a la población vulnerable, en particular a niños, niñas y adolescentes.
Revertir el incremento de la población con sobrepeso y obesidad y de la cantidad de chicos con déficit en la alimentación o desnutrición son dos metas cuya consecución debe lograrse, aunque la urgencia sea prioritaria en el abastecimiento con alimentos nutritivos a la población en situación de indigencia.