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Lo bueno, lo malo y lo feo

La Policía y el uso de las armas

17 de febrero de 2022 - 00:07

Señor Director:

El tema es para muchos análisis y conclusiones, por ello trataré de ser lo más claro posible, no con el ánimo de polemizar, sino para fijar una posición. Y si se deja de lado la soberbia podría ser tomada como sugerencia para aplicar medidas que conlleven a minimizar los riesgos y consecuencias por el mal uso de las armas.

Para el ingreso como agente para ascender en la Escuela de Suboficiales y para ingresar en la Escuela de Cadetes desde hace varios años a esta parte, por cuestiones de los famosos Derechos Humanos muy mal entendidos a mi criterio, se dispuso una instrucción liviana, trato amigable, no mirarlos fuerte, etc. En definitiva, una preparación "light" en todo sentido, donde prevalece la indisciplina, la falta de vocación, y valores que se afirman en una verdadera instrucción.

Si se instrumentan los mecanismos que hacen a la verdadera formación profesional de un policía, tendremos como resultado un hombre que se sacrificó para lograr su objetivo de ingresar a la fuerza, que ha forjado su carácter, que aprendió a dominar sus impulsos, que es subordinado, que sabe cuál es su rol ante la sociedad y por sobre todo imbuido de la disciplina que es tan necesaria para saber actuar ante situaciones límites que se le presenten. Sintéticamente seria la base y a partir de allí iniciar la carrera, deduciendo que se hará una evaluación psicológica de su ingreso y egreso y se analizarán sus resultados.

Hoy por hoy, digamos las cosas como son y no seamos hipócritas, en el Gobierno anterior entre gallos de media noche se aprobó y se puso en práctica la famosa -y muy cuestionada por mí- Ley de Seguridad Democrática. Que se hagan cargo, porque es muy fácil hacerse los olvidados y las consecuencias son las que estamos viviendo, una receta enviada desde el Gobierno nacional a distintas provincias, que llevó implícita la destrucción sistemática de las fuerzas de seguridad. Para que el ciudadano común me entienda, se desnaturalizó la institución policial, donde ya no ingresan por vocación sino buscando una salida laboral, lo cual genera -acompañado con los preceptos de esa ley- que los ciudadanos salgan uniformados con un arma y los resultados están a la vista, dar ejemplos sería extenderme en demasía, pero son de público conocimiento.

La oposición, en lugar de sugerir cosas coherentes, con el único verso con el que siempre sale ante un caso real es pedir la renuncia del jefe de Policía. Señores, ¡basta! Esa no es solución, sino querer tapar el sol con las manos mostrando inoperancia en el manejo del tema de seguridad. Para que se tenga en cuenta, creo que una buena preparación profesional, física, psicológica e intelectual, debe aplicarse desde un principio tanto en suboficiales como oficiales.

La única forma de producir un cambio radical al problema de la formación de los policías es dictar una norma que disponga que para ingresar, más allá de los requisitos esenciales, será ser incorporados a grupos especiales donde se les exigirá como debe ser, y el que se adapte, supere las condiciones que se impongan, luego de una verdadera evaluación, será incorporado.

De esta manera se terminará el amiguismo, el acomodo, el manejo político de los malos ingresos, con los resultados que todos saben. Soy muy pesimista en mis deseos porque nadie se juega, todos están donde están por querer pasarla bien con las prebendas que les da el Gobierno de turno. Hay que jugarse y no pasar sin pena ni gloria mirando para otro lado. Doy gracias a Dios que todavía no hubo un enfrentamiento armado en la vía pública con delincuentes, porque me imagino los resultados con la preparación que tienen. Se podría instrumentar una medida que establezca que en cada dependencia Policial exista una sala de armas donde el personal, desde agente hasta sargento y de oficial ayudante a oficial principal, dejen allí el arma reglamentaria una vez cumplido el servicio. De esa manera se hará prevención y se evitará que ocurran hechos de sangre por problemas familiares, por extravíos del arma, etc. Es decir, estando de franco se reunirán con amigos, beberán, tendrán problemas de pareja, familiares, etc., o surgirán situaciones donde los impulsos, pero si portan un arma creen que solucionan el problema cuando en realidad ocasionan un mal mayor, algo cuyos resultados están a la vista. Las autoridades tienen la palabra.

Mario Raúl Casas

Licenciado en Seguridad

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