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Análisis

La educación en Catamarca: una crisis recurrente

Por Lic. Martha Argerich y el Ing. Roberto Díaz (*)

30 de marzo de 2026 - 10:18

La Educación está garantizada en la Constitución Nacional y Provincial, como un Derecho Humano siendo el Estado quien debe proveer de los mecanismos necesarios para el ingreso y permanencia de los alumnos, asegurando la gratuidad y equidad, esa misma Constitución que los funcionarios juraron cumplir al asumir sus cargos.

Catamarca no necesita un líder rico que aumente su patrimonio a costas del empobrecimiento de su Pueblo. La provincia necesita de un liderazgo profundamente humano, un hacedor de Proyectos para el desarrollo sustentable de la provincia, quien garantice condiciones dignas de vida a los ciudadanos. La explosión y hartazgo de la docencia no es un dato menor. Aquí no es solamente una marcha por el aumento de salario, por qué no alcanza para vivir, aquí se está gestando un hartazgo del Pueblo hacia la escasa gestión del actual Gobierno.

La Educación nunca fue prioridad, ningún Ministro estuvo a la altura de las circunstancias y los estándares de la calidad educativa sólo fueron dibujados por funcionarios funcionales a justificar su inoperancia. No existe interés por mejorar un sistema en terapia intensiva desde hace años, ya que llevamos más de 10 años sin que se invierta en Educación. El Gobierno está más ocupado en los negocios de la minería que en las infancias actuales en donde la tasa de repitencia y sobreedad está fuertemente marcada en el primer ciclo y se asocia en su totalidad a factores económicos. Un párrafo aparte se merece la minería, que debió servir para el crecimiento de la provincia y no para los bolsillos de algunos.

Es importante resaltar que no existen políticas que acompañen el crecimiento del sector educativo, que los docentes hacen lo que pueden en las aulas. No existe un Proyecto pedagógico para la provincia, cada Institución se maneja bajo directivas escasamente claras ya que los funcionarios no entienden nada de Educación y desconocen la Normativa vigente, un claro ejemplo es la expulsión de los alumnos por la guerra de bengalas en la Escuela José Cubas. Decisión que debió suspenderse cuando tomaron conocimiento que no era el procedimiento adecuado. En pocas palabras un papelón, que podría haberse evitado si conocieran la Normativa del lugar donde trabajan.

El único responsable de la crisis educativa es el Gobierno y esto se instala cada vez más en la calle, donde la docencia expresa su repudio y hartazgo con quienes fueron aplazados por la sociedad, que sólo saben responder desde la soberbia que les otorga el poder.

La contratación de consultorías privadas porteñas solo sirve para los escasos recurso provinciales se los lleven otros, para que accedan a datos y realicen sus maestrías y doctorados. No existe en ello aporte alguno. No es un problema de gestión, es un problema de políticas educativas que deben ser corregidas. Seguir sin critica alguna las acciones del mileismo es garantizar la desigualdad, la exclusión y la baja de la calidad educativa. Las pruebas están a la vista.

(*) Lic. Martha Argerich y el Ing. Roberto Díaz, integrantes de la Agrupación “Somos Pueblo".

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