La drástica reducción del presupuesto ha forzado a los científicos argentinos a tener que recurrir a su imaginación para continuar trabajando con los estándares de calidad mínimos. Por ejemplo, reutilizando botellas viejas con agujeros en lugar de contenedores para experimentar con insectos, pidiendo prestados suministros y equipos ante la imposibilidad de comprarlos o utilizando datos antiguos en lugar de recabar nuevos.
Sobre estos esfuerzos denodados trata un artículo publicado por la revista Science, una de las más prestigiosas del mundo, que cuestiona severamente el recorte presupuestario del 37% respecto del año pasado, dispuesto por el gobierno de Javier Milei. La revista califica al ajuste como “una de las crisis de financiamiento más severas que jamás hayan experimentado los científicos argentinos”.
La reducción presupuestaria afecta sin duda la calidad de las investigaciones, pero además pone en riesgo la continuidad de algunos proyectos que son realmente innovadores. Algunos de ellos tienen continuidad gracias al porte de financiamiento externo. El artículo de la revista menciona el cado de un equipo de nanobiotecnología, que terminó recibiendo financiamiento francés.
“Otra fuente de dolor cada vez mayor para los científicos argentinos es encontrar dinero para publicar sus artículos en revistas de acceso abierto, que a menudo cobran 2.000 dólares o más por artículo”, señala la revista Science.
La disminución del presupuesto que el Estado nacional le destina a la Ciencia y la Tecnología fue en los primeros seis meses del gobierno libertario más grande que lo recortado por el gobierno de Cambiemos durante sus cuatro años, según un estudio del Grupo Economía, Política y Ciencia del Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación (EPC-CIICTI). La cantidad de recursos presupuestarios volcados a la ciencia ha caído de su pico histórico de los años 2014 y 2015 (0,35% del PBI) a 0,20% de la actualidad. El año pasado fue del 0,30% y durante el último año del gobierno de Mauricio Macri (2019) fue del 0,22% del PBI.
La reducción presupuestaria impacta también en los ingresos de los científicos. Según el informe mencionado, la masa salarial del sector cayó en el primer semestre de 2024 un 24,5%. Pero más han caído las partidas de becas (29,6%), inversiones en bienes de capital (46%), o inversión en infraestructura y equipamiento en universidades y organismos, así como también para los subsidios para gastos corrientes y de capital al sector privado (61,2%).
El ajuste libertario va a contramano de las políticas de apoyo sostenido a la ciencia y la investigación que propician las naciones más desarrolladas del planeta. El presupuesto para ciencia no es un gasto sino una inversión para generar desarrollo sostenible a futuro. Sin dinero para investigación y con sueldos paupérrimos, los científicos argentinos están empezando a recorrer el camino del exilio, como sucede cada vez que los gobiernos nacionales deciden “ahorrar” debilitando o clausurando las investigaciones.