Conflicto. Trabajadores de la litífera zijin-liex denunciaron maltratos en Fiambalá
Si bien la UOCRA le bajó el tono a la confrontación con la litífera Zijin-Liex, que opera el proyecto Tres Quebradas en Fiambalá, el conflicto expuso una situación que viene de larga data: los abusos que la firma perpetra contra sus trabajadores, aprovechando una sugestiva prescindencia de las autoridades provinciales y municipales.
Hasta la irrupción de la UOCRA, Tres Quebradas venía funcionando blindada por una especie de cápsula impermeable a la fiscalización de los ministerios de Minería y de trabajo de la Provincia. Esta indiferencia de los organismos provinciales, al parecer, estimuló desmesuras de la patronal china. Juegan en el litigio divergencias de orden cultural que, con el correr del tiempo, salieron de la firma para incidir sobre toda la comunidad fiambalense. Los chinos pretenden imponer unas costumbres que no son del agrado de los locales. Además, por muy orientales que sean, advirtieron los beneficios que podrían extraer de las prácticas occidentales, si bien en sus incursiones merecieron reproches de la AFIP y la Aduana por haber sobrefacturado en dólares maquinaria que supuestamente requerían para sus trabajos en el emprendimiento litífero de Fiambalá.
Representantes de la Unión de Obreros de la Construcción (UOCRA) desembarcaron en Tres Quebradas para hacer asambleas con los trabajadores y marcar presencia en medio de la construcción del campamento de la firma. La movida sindical obedeció a las quejas de empleados de la empresa por los destratos a los que son sometidos.
Mediante publicaciones en redes sociales, trascendieron en esta sentido reclamos respecto de las condiciones laborales en las que trabajan los obreros que participan de la construcción del campamento de Liex-Zijin, algunos de los cuales, mencionaron, no reciben la indumentaria y calzado adecuados para el trabajo, no tienen régimen de roster –rotación entre días de trabajo y feriados- e incluso trabajadores en negro.
En diálogo con El Ancasti, el representante de UOCRA para la región, Luis Caballero, comentó que hace aproximadamente 30 días están generando un acercamiento con la empresa. En este contexto se realizaron algunas asambleas informativas en el lugar, que no llegaron a la adopción de medidas de fuerza.
“Estuvimos hablando con los compañeros, informando las gestiones que estamos realizando y recibimos algunos de sus planteos. Hubo muchos relacionados con maltratos, así que hemos planteado que no vamos a tolerar que no se respeten los derechos laborales”, dijo Caballero.
Uno de los planteos que circularon en redes y que el gremialista reconoció fue respecto de diferencias culturales con el personal de origen chino.
“Somos respetuosos de sus costumbres pero hemos planteado que tienen que respetar también nuestras costumbres y derechos. Eventualmente no nos va a temblar el pulso si es necesario para parar todo el proyecto”, advirtió el sindicalista.
El incidente se inscribe en una secuencia. En junio y julio de este año, Liex estuvo bajo la lupa por conflictos que involucraban despidos y una mala relación con comerciantes locales. Tuvo que intervenir la Dirección de Inspección Laboral cuando hubo manifestaciones por la desvinculación de un grupo de trabajadores. Luego también intervino el Gobierno en un reclamo de los comerciantes, que cuestionaron el poco nivel de compre y contratación local que tenía la empresa.
El conflicto más serio en el que se vio involucrada la empresa, sin embargo, fue en agosto pasado, cuando se conoció que la Dirección General de Aduana, dependiente de AFIP, le abrió una investigación por sobrefacturar importaciones de maquinaria destinadas a la explotación del litio en Fiambalá.
Los episodios de la litífera china se concatenan con los de la americana Livent, que trabaja en Salar del Hombre Muerto, no solo en las irregularidades sino también en la indiferencia oficial. El Gobierno se la pasa destacando y agradeciendo los presuntos beneficios que acarrea la explotación de litio mientras mantiene el desempeño de las empresas encapsulado. Cada tanto aparecen, como ahora, fisuras que perjudican esa política de prescindencia.