Los adultos que buscan adoptar prefieren que los niños sean pequeños, bebés recién nacidos si es posible. Los chicos más grandes, particularmente los adolescentes, encuentran muchas dificultades para ser adoptados. Es por esta razón que los juzgados de familia recurren a diversas estrategias para que puedan encontrar un hogar en donde desarrollarse hasta su vida adulta. Una de esas estrategias es, si no hay postulantes en los registros dispuestos a adoptar a niños y niñas mayores de cinco años o adolescentes, realizar convocatorias públicas que involucren a familias no inscriptas en la Dirección Nacional del Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos.
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Estrategias eficaces pero que exponen
Este es el caso de un adolescente correntino de 15 años, que durante toda su vida pasó distintos hogares y anhela tener una familia. El Juzgado de Familia, Niñez y Adolescencia N° 4 de Corrientes autorizó y difundió luego el registro de un video en el que el chico expresa ese deseo.
Las imágenes se viralizaron rápidamente y en pocos días casi 100 personas, parejas o familias habían manifestado su voluntad de adoptarlo. En definitiva, el recurso fue eficaz, pero al mismo tiempo abrió un debate respecto de si este método de difusión vulnera o no el derecho a la intimidad del muchacho al someterlo a una exposición pública tan grande.
Marisa Graham, defensora de Niños, Niñas y Adolescentes de la Nación, sentó posición: “Como regla general la Defensoría no está de acuerdo con las convocatorias de esta naturaleza. Hay excepciones, como los grupos de hermanos o los chicos ‘grandes’ como es este caso. Para eso presentamos una recomendación a la DNRUA sobre cómo deben ser esas convocatorias públicas cuando excepcionalmente se usan. Porque muchas veces usaban un lenguaje estigmatizador del niño o la niña. En este caso se dio un paso más y se expuso al nene”. El propio adolescente, si bien se mostró agradecido porque ahora está más cerca de tener una familia, se sintió incómodo con la exposición.
La masividad de la convocatoria tampoco es una buena señal porque genera falsas expectativas. La inmensa mayoría de los postulantes para adoptar al adolescente correntino no reunían los requisitos o las condiciones para hacerlo. La decisión de postularse obedeció a una reacción emocional solidaria y como dice la Defensoría de Niños, Niñas y Adolescentes de la Nación, “la adopción no es un acto de solidaridad”.
Los procesos de adopción se han simplificado en los últimos tiempos y eso ha facilitado que se incremente notablemente el número de chicos adoptados. Pero subsiste el problema de la dificultad para conseguir una familia para los niños más grandes y adolescentes. Deberán intensificarse, en consecuencia, las campañas de concientización y sensibilización para que las personas adoptantes puedan elegirlos y evitar, de esa manera, que se deba recurrir a métodos como el propiciado por el juzgado de familias correntino, que resulta eficaz desde el punto de vista de la difusión, pero que atenta contra la intimidad del niño o adolescente. n