El agravamiento progresivo de la crisis económica, con un fuerte impacto negativo en el poder adquisitivo de los salarios, está provocando una situación de creciente endeudamiento de las familias en la Argentina. En épocas de escasez como la que atraviesa el país, se advierten cambios en los motivos del endeudamiento respecto de momentos de cierta bonanza económica. En éstos las familias contraen créditos mayoritariamente para realizar inversiones en bienes durables o para viajes, por ejemplo. Pero en instancias de crisis como las que se viven, las deudas se contraen para consumos vinculados a productos o servicios de primera necesidad.
Un informe recientemente difundido revela que cada vez son más las personas que se endeudan para pagar el alquiler del inmueble en el que viven, para comprar alimentos y para acceder a servicios de salud. El estudio, realizado por la Federación de Inquilinos y la organización Ni Una Menos, señala que mientras el porcentaje de las personas encuestadas que se endeudaron para pagar el alquiler en marzo era del 16%, en junio, apenas tres meses después, había subido al 30%.
Respecto del endeudamiento para adquirir alimentos, el informe señala que más del 40% respondió que necesitó recurrir a préstamo o financiación.
En términos generales, las personas que admitían tener algún tipo de deudas durante enero pasado representaban el 53% de los encuestados. En junio había subido al 62%.
El informe de la Federación de Inquilinos y la organización Ni Una Menos se basa en encuestas dirigidas a personas que tienen un trabajo en relación de dependencia o son profesionales autónomos. Se infiere que los sectores con trabajos informales o desempleados tienen un nivel de endeudamiento mayor y muchas veces “en negro”, es decir, sin regulación estatal respecto de las tasas de interés. Alguna pista la da otro relevamiento conocido en estos días, en este caso del Centro de Almaceneros y Comerciantes Minoristas de Córdoba, que indica que el 895 de las familias encuestadas tuvo que financiar alimentos en junio.
El problema central en los procesos de endeudamiento para consumos básicos es que suelen generarse cadena de deudas. Es decir, familias que toman deuda para pagar créditos para pagar deudas anteriores. Y la desesperación por no caer en morosidad las lleva a desconocer incluso el interés que deben pagar, muchas veces usurarios, sobre todo si las deudas se contraen por afuera del sistema legal con control estatal.
Al respecto, el informe citado en primer lugar consigna que el 31% de los endeudados no tiene sólo un acreedor, sino que posee deudas con dos, tres o más entidades o personas al mismo tiempo. Y el 58% ni siquiera conoce la tasa de interés que paga por esas deudas.
Con este cuadro de situación, un eventual corte más o menos generalizado en la cadena de pagos por la imposibilidad de hacer frente a los compromisos, provocará un principio de colapso con gravitación inevitable en la economía argentina.