La tarea de gobernar implica, entre otras acciones, dar respuestas del modo más rápido posible a las demandas ciudadanas. Y son los gobiernos locales -es decir, los municipios- los que más responsabilidad tienen en esta materia, por la cercanía con los habitantes y porque disponen además de las herramientas necesarias para ofrecer soluciones a los problemas que a diario se producen en las ciudades o localidades.
La dinámica reclamo vecinal-respuesta rápida es virtuosa. Les sirve al vecino que demanda y a las autoridades que responden con eficiencia. Los primeros se ven beneficiados con la desaparición del problema. A los gobernantes les conviene porque ven reforzada en esa acción la credibilidad en la gestión, lo que representa un gran valor en los actuales tiempos que corren, en los que la dirigencia política es fuertemente cuestionada.
La semana pasada, vecinos de una cuadra del sector oeste de la ciudad se comunicaron con El Ancasti para contar públicamente un problema que los preocupaba: un árbol en malas condiciones y de gran envergadura representaba un peligro para los transeúntes, los automóviles y los inmuebles cercanos. Relataron que habían formulado un reclamo al municipio, sin especificar a través de cuál vía y que hasta ese momento no habían tenido la respuesta esperada. La publicación de la noticia motivó que las autoridades municipales con competencia en el tema se movilizaran casi de inmediato. El resultado fue satisfactorio. Apenas un par de horas después el problema había sido solucionado.
Los propios vecinos volvieron a comunicarse con este diario para reconocer la tarea llevada a cabo por el municipio. La molestia original se transformó rápidamente en gesto de agradecimiento.
Los medios de comunicación son receptores de reclamos de este tipo. Pero por lo general eso sucede luego de la gestión realizada por los canales que el municipio o las empresas de servicio habilitan para tales fines. Las demandas han disminuido en los últimos tiempos al ritmo de la ampliación de la capacidad de las autoridades de acudir a solucionar de una manera diligente los problemas denunciados. Es un dato de la realidad que debe rescatarse y celebrarse.
Por cierto, siempre habrá ciudadanos disconformes y problemas sin solucionar, pues la capacidad de respuesta es limitada en cuanto al personal, al equipamiento y a los recursos económicos disponibles. Lo importante, en todo caso, es que haya en las estructuras municipales ojos prestos para ver los problemas y oídos atentos para escuchar las demandas vecinales. Para este fin las autoridades locales, del principal municipio de la provincia pero también de otros en la provincia suman cada día, de la mano de las nuevas tecnologías, herramientas de comunicación propicias para recabar las denuncias y diseñar las respuestas correspondientes.
Como se dijo, gobernar es, entre otras cosas, dar respuestas del modo más rápido posible a las demandas ciudadanas.n