El anuncio de la puesta en marcha de un Plan Nacional de Alfabetización realizado por el presidente Javier Milei hace dos semanas generó, como era esperable, expectativas favorables en el ámbito educativo. Si bien Argentina se encuentra entre los países con mayor porcentaje de ciudadanos alfabetizados, se reconoce que presenta graves déficits respecto de la comprensión lectora. En otras palabras: muchos niños, niñas y adolescentes no comprenden lo que leen.
Sin embargo, a poco de conocerse con mayor detalle el mentado plan, a través del decreto 579/2024, funcionarios de Educación de algunas provincias advirtieron que lo presentado por Nación no tiene relación con los acuerdos logrados por las 24 jurisdicciones. La propuesta provincial, que contiene las bases para la definición del Plan Nacional de Alfabetización, fue presentada durante la Asamblea Nº 129 del Consejo Federal de Educación, realizada en el mes de febrero de este año, mediante un documento que fue consensuado con todas las autoridades presentes, incluidas las nacionales. El plan se terminó de dar forma con el Compromiso por la Alfabetización, firmado el 28 de mayo pasado por las 24 jurisdicciones, en la última reunión del Consejo Federal de Educación.
La primera ministra provincial en alzar su voz fue la titular de la cartera educativa de La Pampa, Marcela Feuerschenverger. “Hace unos días, nos invitaron a la presentación del plan y todos pensábamos que nos íbamos a encontrar con el plan que elaboramos todas las provincias, pero unas horas antes del encuentro recibimos un decreto del Poder Ejecutivo Nacional que hablaba de un plan donde se nombra cosas que le competen a la ley nacional de educación, resultados de Aprender y una serie de datos, y para la sociedad quedó que se presentó el plan, que no tiene sustento porque para nosotros lo único válido es lo que aprobamos en el Consejo Federal”, explicó la funcionaria pampeana.
Las objeciones provinciales se dan en un contexto de desfinanciamiento de la educación por parte del Gobierno nacional. Las cifras oficiales indican que el presupuesto educativo ha sido ejecutado en menos de un 40%, cuando ya transcurre el séptimo mes. Pero hay áreas o programas con una ejecución mínima. Por ejemplo, el gasto en infraestructura educativa alcanza apenas al 3,28%. Y la ejecución del gasto de un programa estrechamente vinculado con el problema de lecto-comprensión detectado, el de mejora de Lectura, llega al 0,29%. Es decir, prácticamente no hubo gastos en esa partida. Otro sector fuertemente subejecutado es el Instituto Nacional de la Educación Técnica (apenas el 5% de 41 mil millones de pesos).
El declive educativo de la Argentina lleva décadas, aunque la desatención que el área tiene con la actual gestión no tiene antecedentes, al punto que ya ni siquiera existe el Ministerio de Educación. El deterioro que produce este abandono se advertirá en el mediano y largo plazo, pero es preciso revertirlo en lo inmediato. n