miércoles 25 de mayo de 2022

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
Cara y Cruz

A esperar las excusas

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
27 de enero de 2022 - 01:10

La persistente lluvia hizo colapsar la infraestructura del Hospital San Juan Bautista, con filtraciones en los techos y sectores inundados (ver página 14). Nada novedoso, las deficiencias edilicias del principal centro de salud de la Provincia son un clásico de vigencia extendida, que al parecer no interesa hacer cesar.

En marzo del año pasado, una tormenta de mayor envergadura que el temporal de ahora convirtió las calles de la ciudad en ríos turbulentos y provocó severos daños. El San Juan Bautista, localizado en una depresión de terreno, se inundó.

Como se consignó ayer sobre el debate por la necesidad de los ajustar en el sistema de prevención para las crecientes, que se reactualiza cada vez que muere alguien, también los colapsos del San Juan Bautista detonan recriminaciones y réplicas gubernamental, en polémicas fugaces. Sacudirse las itas para la tribuna y esperar que las objeciones amainen es la estrategia oficial.

El periodismo no puede más que agradecer esta dinámica, que permite evitar la fatiga en el rastreo de declaraciones. Para que los lectores no se pongan ansiosos, esta columna adelantará una, con la advertencia de que podría sufrir algunas modificaciones; no muchas, apenas matices.

De nada: esta profesión es un sacerdocio.

“Los arquitectos piden demoliciones y obras complementarias para que no se inunde más. Nación nos dio 50 millones de pesos más para el arreglo del San Juan Bautista. Lo vamos a usar para todo lo que sea arreglo de habitaciones, cambiar el sistema de agua, las instalaciones eléctricas, comenzamos con la cocina, etcétera. Prácticamente va a quedar arreglado el San Juan Bautista”.

Esto dijo el ingeniero Eduardo Niéderle, ministro de Infraestructura y Obras Civiles de la Provincia el 21 de mayo del año pasado.

Comentó entonces que se instalaría un nuevo módulo en el complejo, en un espacio que da a la Avenida Mariano Moreno, al que se trasladarían “muchos servicios”, mientras se iban demoliendo las partes que se inundan.

Capaz que estas goteras que ahora encharcaron coquetamente el hospital sean consecuencia de involuntarios errores cometidos al concretar las reformas anunciadas por Niéderle, producto a su vez del apuro por cumplir con la palabra empeñada. Ya se sabe como atormenta la conciencia del funcionariato el no poder honrar las promesas.

Es extraño que el Gobierno se haya privado de promocionar los cambios en estructura tan clave para el sistema sanitario provincial, sobre todo si se considera el carácter electoral del 2021, pero hay motivos para el regocijo ciudadano. Que el techo del San Juan Bautista ataje menos que lencería erótica es un detalle muy menor frente al hecho de que el Ministerio de Infraestructura y Obras Civiles prefiriera ser discreto y no dar a conocer su trabajo, para que la campaña electoral no se empañara con sospechas de que el Gobierno intentaba sacar provecho proselitista de lo que es su obligación. Había sabido ser un verdadero faro de civismo, este Niéderle.

Otra posibilidad que no debe descartarse, ya que el virtuosismo civil no está reñido con la astucia, es que las goteras hayan sido dejadas a propósito, para meterle este año otra bolsiqueada a la Nación o a quien sea destinada a las refacciones. Es un mecanismo de probada eficacia: unos mangos este año para el revoque, dos el que viene para los cueritos de las canillas y para el último los focos.

Su efecto sobre la calidad del servicio de salud no se sabe, pero siempre rinde esto de los “recursos de la Nación”.

Se aproxima el inicio del ciclo lectivo, que será el 2 de marzo. El Gobierno podría introducir entonces un giro sorpresivo al desarrollo habitual de los acontecimientos veraniegos. Crecientes letales, daños por las tormentas, el San Juan Bautista como colador; lo de siempre y, de pronto: todas las escuelas en condiciones para empezar las clases.n

Seguí leyendo

Te Puede Interesar