Señor Director:
Muchas veces la comunidad social y política suele plantearse cómo podríamos encontrar personas idóneas o extraordinarias para el ejercicio del poder político y del gobierno, y cómo estos podrían transformar los sueños en realidad.
Señor Director:
Muchas veces la comunidad social y política suele plantearse cómo podríamos encontrar personas idóneas o extraordinarias para el ejercicio del poder político y del gobierno, y cómo estos podrían transformar los sueños en realidad.
En ese orden de indagaciones, la cuestión que podría dar una respuesta a primera vista sería prestar atención “extra” a personas ordinarias, para darnos cuenta que en mucho casos nos encontramos ante personas extraordinarias; pues el punto radica en la capacidad del observador para descubrir en cada persona ordinaria lo extra que cada uno posee, que en muchos casos serían la idoneidad, capacidad y la sensibilidad de los sensatos para sinergizar el poder político con las transformaciones del poder de gobierno.
Desde hace mucho tiempo, la comunidad social y política pareciera tener un sueño, el cual sería construir ideologías cuyos objetivos sean generar los pilares base que permitan el desarrollo evolutivo de nuestro pueblo. En este orden de ideas, se observa que tanto en la órbita de Nación como en las distintas jurisdicciones locales, muchas veces estos sueños se ven truncos por los paradigmas obsoletos, los enfrentamientos y la carga del resentimiento.
Entonces, hoy es la oportunidad y el desafío de hacer realidad estos sueños con nuevos paradigmas; sin embargo, pesa como lastre en nuestra comunidad política solo la divergencia, donde más se aprecia la inmediatez y el enfrentamiento de tener la razón como sistema de vida y el resentimiento como reacción al disenso, pues pareciera ser que no comprendemos ni aprendemos que si bien la inmediatez como forma de vida podría ser positiva en parte y para algunos aspectos de nuestras necesidades e intereses, lo real es que para poder contar con un verdadero desarrollo evolutivo de nuestra sociedad y de la política, debemos pensar más bien con un enfoque trascendente, con visión de futuro y con actitud del bien común.
En este sentido, superando la inmediatez y ya desde un enfoque más bien de trascendencia, se podrá poner fecha a futuro para aquellos sueños que se postulan, sueños estos que deberían ser ejemplo de generar “oportunidad, libertad y riqueza”, la educación, la salud, la justicia, conformar regiones de desarrollo entre otros. Y así, bajo esta perspectiva trascendente, se podrán llevar a cabo sensatas “políticas de Estado”, las cuales sean convergentes en sus objetivos a mediano y largo plazo, sin dejar de poner en práctica la capacidad de delegar acciones. En otras palabras, en la renuncia del ego en beneficio del “nos”, tal cual postula nuestra carta magna en su preámbulo: “Nos los representantes del pueblo…”, pues la responsabilidad política es de todos.
Así, como una alternativa de paradigma a tener en cuenta, seria que a tus sueños los postules y les pongas fechas que trasciendan a tus propias acciones, intereses y necesidades, así estos se conviertan en objetivos convergentes en el tiempo y sea posible dividirlos en distintas etapas, surgiendo así un verdadero “Planing político”, el cual también debe ser compartido por todos o por su mayoría; y si a ello le sumamos actitud, idoneidad y una sensata decisión como acción, los sueños transitarán el camino para materializarse como realidad; en otras palabras, las ideas se plasman como políticas de Estado.
Es por ello que en esta constante búsqueda de personas para la materialización de los sueños de una sociedad y la política, quizás podamos vislumbrar que las divergencias ordinarias de nuestros modos de convivencia puedan ser superadas con perspectivas extras de valores convergentes como la trascendencia, la idoneidad y la sensatez; y cuando ello así acontezca veremos en definitiva cómo los sueños se plasman en realidad, por parte de personas ordinarias con valores que los distinguen como extraordinarios.
Como colofón al planteo de que un sueño puede convertirse en realidad, podríamos considerar que a lo previsto en el art. 263 de nuestra Constitución provincial que establece: “La Provincia promueve una educación para el amor y para la paz…”, se pueda evocar una hermosa reflexión, la cual expresa que “cuando el poder del amor sobrepase el amor al poder, el mundo conocerá la paz”.
Exequiel Olmos
Abogado