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Marginalidad crónica

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26 de noviembre de 2021 - 01:07 Por Redacción El Ancasti

Aerolíneas Argentinas se ocupa de mantener vivo en los catamarqueños el sentimiento de marginalidad. Quizás hastiados de los recurrentes rezongos provincianos por la escasa frecuencia o la irregularidad de los vuelos desde la Ciudad de Buenos Aires al Aeropuerto Felipe Varela, los gerentes de la firma decidieron directamente anularlos por las próximas dos semanas, hasta el 7 de diciembre.
Complementaria a esta medida tendiente a disuadir la aeronavegación hacia Catamarca, le metieron una tarifa macho al pasaje para el primer día disponible: 29.435 pesos, el triple de lo que cuesta el vuelo a Santiago del Estero, que está prácticamente a la misma distancia. Viajar de CABA a la tierra mistolera el 29 de noviembre sale $9.627.

Las razones de esta discriminación son misteriosas, pero se trata de una conducta sistemática que innumerables gestiones de legisladores y autoridades provinciales no han podido modificar.
A mediados de julio, las diputadas nacionales Lucía Corpacci y Silvana Ginocchio se reunieron los máximos responsables de Aerolíneas y consiguieron que los vuelos semanales aumenten de dos a cuatro desde agosto y partan de Aeroparque, no a trasmano de Ezeiza, como era hasta entonces. 

La reanudación de los vuelos desde la Ciudad de Buenos Aires a Catamarca está prevista recién para el 7 de diciembre.


El mes pasado se anunció con grandes alharacas que el ministro de Infraestructura y Obras Civiles, Eduardo Niéderle, había acordado con su par de Transporte de la Nación y Aerolíneas otros dos vuelos más en la semana: seis en total, más el compromiso de la empresa de activar un vuelo directo a Buenos Aires a partir de marzo o abril del año que viene. 
¡Cuánta felicidad! Cómo sería el complejo de destino aéreo subalterno que la noticia fue celebrada apenas con un poco menos de entusiasmo que la beatificación del padre Esquiú.
Pero se ve que esta gente de Aerolíneas no puede con su perversidad. Sin vuelos hasta el 7 y el que quiera ese día, a ponerse con casi 30 mil pesos: celeste, que cueste.
La interrupción de los vuelos y el costo del pasaje provocó la inmediata reacción de los diputados nacionales oficialistas. Los senadores peronistas, que son en rigor los representantes de la provincia en el Congreso, no se dieron por enterados del inconveniente.

Los tres miembros de la Cámara baja del Frente de Todos catamarqueño firmaron un proyecto de resolución de Silvana Ginocchio solicitando que Aerolíneas fije una “Tarifa Única Regional” (TUR) para los vuelos a la región NOA -que cubren distancias similares-, como estrategia federal para el incentivo turístico regional pospandemia.
“La Tarifa Única Regional (TUR) para el NOA es el camino que permitirá romper con las asimetrías existentes en función de una demanda atada a la conveniencia económica de elegir destinos en función de la tarifa aérea”, consignan los legisladores.
La propuesta tiene el propósito de “generar condiciones que permitan a las provincias que la integran -Catamarca, Jujuy, La Rioja, Salta, Santiago del Estero y Tucumán- posicionarse de manera equitativa como destinos turísticos de elección”.

Habrá que ver qué responde Aerolíneas. La inequidad es palmaria. No solo se trata de que el viajero con destino a Catamarca aterrice en Santiago del Estero o Tucumán para de ahí trasladarse por vía terrestre. Pasadas las dos semanas de abstinencia aérea impuesta a la provincia unilateralmente por la “línea de bandera”, igual le convendrá hacer el mismo periplo, pues el pasaje aéreo le sale hasta Santiago 20 mil pesos menos que hasta Catamarca, y de ahí está a dos o tres horas de auto.
Independientemente de esto, el problema de la conectividad aérea de Catamarca puede considerarse a esta altura una tradición y un obstáculo serio para el desarrollo turístico que se persigue. 

 

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