editorial

A la hora del balance

martes, 28 de julio de 2020 · 01:03

La extensión de la pandemia más tiempo que el esperado hace unos meses vuelve de pronóstico incierto, también, la magnitud del descalabro económico que producirá en la inmensa mayoría de las naciones del mundo.

Una primera evaluación, a seis meses del inicio de la propagación internacional del virus, indica que el impacto será global, no importa la estrategia que haya utilizado cada país para enfrentarlo. Es decir, la crisis será grave tanto en aquellas naciones que implementaron cuarentenas estrictas y prolongadas, como Argentina, como en aquellas que apostaron a una rápida inmunidad de rebaño y decidieron abrir rápidamente la mayoría de los sectores. 

El 8 de julio pasado, un artículo publicado por el New York Times criticó la estrategia adoptada por Suecia, que tuvo, desde el comienzo de la pandemia, una actitud tendiente a evitar el aislamiento preventivo y sostener la mayoría de las actividades económicas. Según el diario norteamericano, el mencionado país "sufrió una tasa de mortalidad mucho más alta y no obtuvo los beneficios económicos esperados". El análisis enfatiza que "las empresas suecas están atrapadas por las mismas condiciones que produjeron la recesión en otros lugares", que es, básicamente, la limitación del consumo impuesta por el temor o la prudencia. En definitiva, un cambio brusco de hábito de los consumidores en un contexto de emergencia.

Suecia tiene hoy los mismos problemas económicos -y se prevé que para fin de año tengan caída similar del PBI- que sus vecinos del norte de Europa: Noruega, Finlandia y Dinamarca. Pero Suecia tiene casi 79.500 casos de Covid-19 y 5.700 muertos, mientras que Noruega 9.100 casos y 255 muertos, Finlandia 7.400 casos y 329 muertos y Dinamarca 13.500 casos y 613 muertes. 
Otros países, cuyos gobernantes nunca fueron partidarios de una cuarentena estricta para aplanar la curva de contagios, son Estados Unidos y Brasil, que ostentan la mayor cantidad de contagios y muertos.

La nación gobernada por Jair Bolsonaro tendrá, según las proyecciones de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), una caída de su economía de alrededor del 10 por ciento, casi la misma que tendrá Argentina. En el caso de nuestro país, a la pandemia en curso se le suma, como causa de peso, la recesión de dos años consecutivos que arrastraba de los años 2018 y 2019. Brasil, en cambio, venía de un año pasado sin recesión, aunque con un crecimiento de su PBI apenas superior al 1,1 por ciento.

El análisis de los números del retroceso económico, cruzado con los casos y muertos del coronavirus provocados por las diferentes estrategias para enfrentarlo, permite concluir que lo que profundiza la crisis no es la cuarentena, sino la pandemia.
Al final del proceso, cuando se encuentre la vacuna o un tratamiento eficaz, habrá que contar, a la hora de trazar los balances definitivos, los números en rojo de la economía, pero también las vidas que se salvaron.n


 

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