EDITORIAL

Un debate no saldado

viernes, 14 de febrero de 2020 · 01:00

Una polémica surgida en estos días por una afiche promocional de la canción “Puta”, de Jimena Barón, reactualizó un debate nunca saldado debidamente, muchas veces escamoteado, y que transcurre por una nutrida trama de controversias y complejidades.

Nadie duda de la necesidad de impulsar estrategias eficaces que terminen con la trata de personas, incluida la que se lleva a cabo con fines de explotación sexual. Pero a partir de la polémica instalada a por el provocativo cartel de la cantante simulando un aviso en el que se ofrece servicios sexuales, la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR) decidió impulsar un proyecto de ley para la legalización del trabajo sexual. El propósito de la organización es reformar la Ley de Trata actualmente en vigencia porque “criminaliza a muchas compañeras por el solo hecho de organizarse”, según la opinión de Georgina Orellano, secretaria general de la agrupación.

Orellano afirmó que la organización que encabeza “es parte de un movimiento obrero” y acusó a los que estigmatizan y generan una “criminalización hacia la única herramienta que es la sindical, que como trabajadores y trabajadoras supimos construir”.

La clave, para AMMAR, es diferenciar la trata de personas para explotación sexual del ejercicio de la prostitución por voluntad propia, como una forma de ganarse la vida. La polémica divide al movimiento feminista desde hace años: un sector considera que debe erradicarse toda forma de prostitución, porque entraña siempre la denigración de la condición de la mujer, aunque no sea forzada a practicar el oficio. Otro sector entiende que es necesario establecer la dicotomía, y que no siempre la prostitución implica una situación de explotación sexual, sino que se ejerce de manera voluntaria. De modo que prohibir la prostitución, en esos casos, sería, según la perspectiva de quienes defienden esta posición, violentar el derecho de las mujeres a decidir sobre sus propios cuerpos, que es uno de los principios básicos del movimiento.

Prohibir la prostitución, por otra parte, no implica hacerla desaparecer, sino desplazarla hacia la clandestinidad. Por ejemplo: hace algunos años, la Municipalidad de San Fernando del Valle de Catamarca impulsó el proyecto Prostíbulos Cero. Y aunque hoy no exista ningún local habilitado legalmente con esa actividad, la prostitución en la ciudad se ejerce igual que antes, pero en la ilegalidad y sin ningún tipo de control por parte del Estado.

Los importantes avances realizados en los últimos años en la lucha contra la trata de personas –la explotación sexual es apenas una de sus variantes- deben destacarse y profundizarse. Pero ese énfasis necesario no debe ocultar que hay debates con zonas grises y conclusiones lejos de la unanimidad.

Entra la prohibición de la prostitución como si eso se lograra por decreto y la legalización que plantea AMMAR hay numerosas posturas intermedias que deberían analizarse con madurez y responsabilidad.

Otras Noticias