EDITORIAL

Lo que es imprescindible

sábado, 21 de septiembre de 2019 · 02:18

Las vertiginosas transformaciones registradas en las estructuras parentales y en los modos de relacionamiento afectivos de las personas han sacudido a la familia tradicional. Los cambios, a veces, desconciertan. Pero forman parte de lo que sucede cotidianamente y es necesario asimilarlos para entenderlos y aceptarlos.

A veces la televisión, al recrear una historia de ficción pero con anclaje en la realidad, ayuda a empatizar con personajes que forman parte de los nuevos y complejos entramados afectivos. Esta semana debutó una tira diaria, que lleva el título de “Pequeña Victoria” y que plantea el desafío de repensar el concepto de familia. Es la historia de una niña que tiene cuatro mamás a la vez. Una mujer realiza un acuerdo privado con otra para subrogar el vientre. El óvulo pertenece a una de ellas y la otra se convierte en gestante porque lleva durante los nueve meses a la niña en su vientre. El donante de esperma es una mujer trans, y el plantel de mamás se completa con una remisera que lleva a la embarazada con contracciones al hospital de urgencia y termina encariñándose con la beba.

Las cuatro mujeres, la que puso el óvulo, la que aportó el vientre, la que donó el esperma y la que ofrendó su cariño se convierten, durante la historia, en las cuatro mamás que criarán a la niña. La mamá de cariño, en un momento del primer capítulo, pronuncia una frase que sintetiza el propósito del argumento: “Una mamá nunca sobra, el problema es cuando falta”. Lo que interesa no es la estructura familiar o los lazos parentales. Lo que verdaderamente importa es el amor. 

En la sociedad actual hay diversidad de familias: a la familia “tipo”, de padre, madre e hijos se suman la familia monoparental (hijos con uno solo de los progenitores), la de padres separados, la compuesta o ensamblada (padre y madre separados que forman una nueva pareja y conviven con los hijos de ambos), la homoparental (formada por parejas del mismo sexo que tienen hijos adoptados o biológicos) y la familia de hecho (la pareja convive sin enlace legal), entre otras. Y también hay diversidad en la orientación sexual y diversidad de géneros, personas que gozan, sufren, que viven y que son titulares de derechos reconocidos por una sociedad cada vez más inclusiva.

Algunas posiciones conservadoras y hasta retrógradas que persisten en la sociedad hacen pensar que la normativa vigente, que reconoce derechos a las personas trans, por ejemplo, a veces va más rápido que la conciencia colectiva. Pero lo que ayer generaba polémica –la ley de divorcio o de matrimonio igualitario- hoy goza de amplio consenso.
La tira “Pequeña Victoria”, transgresora, desafía a los televidentes a derribar prejuicios. No hay juicios de valor respecto de lo que está bien o lo que está mal en la conformación de las relaciones afectivas, pero lo que es imprescindible es el amor. En este caso, de cuatro mamás a una beba recién nacida. 

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