miércoles 15 de abril de 2026
CARA Y CRUZ

De muertos y degollados

Por Redacción El Ancasti

Dos acontecimientos precipitaron expresiones de aflicción de caracterizados referentes de la política local. 
Por un lado, un mensaje del diputado provincial Víctor “Gato” Luna al titular regional de la ANSES, Fernando Corrales Ávila, impactó en la sensibilidad de radicales excluidos de la oferta electoral de Juntos por el Cambio, ex FCS. Por otro, el peronismo recriminó a través de las redes sociales supuestos actos de vandalismo perpetrados por sus oponentes en el rosedal del Parque Adán Quiroga mientras se fotografiaban para las imágenes de campaña. 
Lo reprochable de estas conductas no invalida lo sobreactuado de unas reacciones que tuvieron escaso eco en el común de los mortales. 


El escándalo radical arrancó con la viralización de un audio de whatsapp en el que Luna le reprocha a Corrales Ávila que un móvil de la ANSES sea recibido en Chumbicha por el intendente Alfredo Hoffman, en lugar de por el candidato a la intendencia de Juntos por el Cambio, Mauricio Nieto. 
"Te recuerdo –dice Luna- que nuestro candidato en Chumbicha es Mauri Nieto y él iba a manejar este tema del ANSES. Ahora le entregan el manejo al intendente Hoffman. Te aclaro que él lleva a otro candidato nacional en la boleta. Soy muy respetuoso de la institucionalidad, no digo que queda atrás, pero esa terminología creo que debería reverse en función de la campaña". 
Hoffman es radical, pero no va por su reelección en las listas de Juntos por el Cambio, sino en las del GEM, que lleva la fórmula presidencial Roberto Lavagna-Juan Manuel Urtubey.
El rezongo de Luna es improcedente. La ANSES no tiene por qué ajustar su gestión a las estrategias de campaña de nadie. 
Sin embargo, resulta cómico que avezados dirigentes se rasguen las vestiduras por una práctica que forma parte de los usos y costumbres más entrañables de la política y que todos los sectores cultivan en cuanto tienen la oportunidad de acceder a una birome influyente. Es deleznable, por supuesto, pero el caso es que a ningún político se le escucha quejarse por la proliferación de bolsones cuando le toca repartirlos a él, por ejemplo.


La controversia por la conducta de Luna se desarrolló durante la sesión de la Cámara de Diputados, protagonizada exclusivamente por radicales. Dio la casualidad de que los más agraviados por el intento de direccionar los recursos del Estado a favor de una facción fueron quienes quedaron fuera de las listas opositoras.
Los diputados peronistas asistieron al entredicho de sus antagonistas muy divertidos, pero en sensato silencio. Faltaba que, por querer meter la cuchara en litigio ajeno, a alguno se le ocurriera vincular inauguraciones gubernamentales de obras con estrategias electorales oficialistas, y que esto de que la inclinación al clientelismo es vicio generalizado quedara en evidencia. Que en la cuestión estén en el mismo lodo, todos manoseados, no significa que haya que andar proclamándolo.


Pero parece que a los oficialistas les picó la falta de protagonismo, así que pusieron a correr por las redes el video de los precandidatos de Juntos para el Cambio posando en el rosedal del Adán Quiroga, supuestamente pisoteándolo, seguido de severas reconvenciones a tamaño ultraje. Quienes se esperanzaron en ver a opositores pillados en plena depredación de rosas quedaron decepcionados, pues solo había un grupo pisando el césped, que también es una contravención, no ha de negarse, pero bastante más leve.
A muy pocos escapa a esta altura que  el rol de escandalizado es intercambiable. Depende de quién maneje el camión de ANSES y quién se tome fotos con fondo de rosas. Lo más destacable de los incidentes Luna y Rosedal es que ver los muertos riéndose de los degollados. Los argumentos políticos pierden frente al stand-up.

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