CARA Y CRUZ

Neutralizando la ingravidez

lunes, 17 de junio de 2019 · 04:05

Entre los movimientos desplegados por los protagonistas de este período preelectoral, varios de ellos notables exhibiciones de imaginación, merecen destacarse los del PRO provinciano. Considerando el contexto general, hay acontecimientos para inscribir en el catálogo de las hazañas políticas del siglo.

La insignificancia de los partidarios catamarqueños del presidente Mauricio Macri podrá dificultarles el acceso a candidaturas, pero no es óbice para lograr puestos con emolumentos de lo más sabrosos en detrimento de sus circunstanciales socios del radicalismo que, ha de convenirse, aún en las siempre inhóspitas pasturas opositoras, reúnen condiciones más convenientes para sacarles provecho proselitista.

Como ejemplo puede señalarse el caso del delegado del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, Carlos Martínez, en manos de quien la administración de la asistencia a los pobres sirvió menos para morigerar el flagelo de la miseria o diferenciarse de la política tradicional en lo que concierne al clientelismo, que para generar escandaletes por manipulaciones impropias del asistencialismo o curiosos diseños de sus recibos de sueldo.

En la ANSES, otro ejemplo, Fernando Capdevila continúa de lo más campante al frente a pesar de haber desertado cuando se le intoxicaron varios empleados en el marco de unas desinfecciones, entre otros inconvenientes.

Sin embargo, la Casa Rosada no deja de premiar a sus fieles, aplicando criterios misteriosos en los que es difícil advertir méritos adicionales a los de la adscripción acrítica, sobreactuadamente fanática en ocasiones, a la figura de Macri.

Al margen de las características personales de quienes se benefician de ella, la metodología es en términos políticos tan estéril que el PRO no ha conseguido edificar sobre la base de estos cargos nacionales una sola figura capaz de insertarse en la disputa por puestos expectantes en las listas provinciales. 

El diputado provincial Rubén Manzi no cuenta: es de la Coalición Cívica y exhibe una trayectoria en Catamarca bastante más larga que la de cualquiera de los macristas que sustentan pretensiones a fuerza de “selfies” y posteos en facebook defendiendo o justificando cualquier extravagancia. 

El macrismo “paladar negro” finca sus supuestos derechos en bendiciones nacionales de ardua constatación, a esta altura tan insuficientes que, en las reuniones previas a la inscripción de la alianza Juntos por el Cambio, la irrupción del empresario Hugo Diamante esgrimiendo sus relaciones con el funcionariato nacional bastó para detonar una pequeña crisis.

El caso es que, pese a la comprobada ineficacia de la mecánica, el Gobierno nacional no solo porfía en ella, sino que le da un relieve que deviene grotesco.

Es lo que ocurrió con la asunción de la dirigente Agustina Walther como jefa de la delegación provincial del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, hecho de transcendencia institucional tal que ameritó un viaje del mismísimo ministro del área, rabino Sergio Bergman.

Vaya a saberse qué necesidades administrativas o políticas habrán influido para que se decida instalar una oficina de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación en Catamarca, ni si se habrán sondeado las tareas que en la misma área desarrolla la secretaría homónima provincial.

Lo curioso es que la oficina de Walther funcionará en Radio Nacional. O sea: es importante, pero no tanto como para que tenga un espacio propio. Para las funciones que se espera que cumpla, alcanza con una pieza en el local de Radio Nacional, cuyos miembros apenas disimularon su fastidio por tener que acomodar nuevos inquilinos.

Por ingravidez política, el PRO lugareño difícilmente encuentre cobijo en las listas de candidatos. Pero por suerte la Casa Rosada está en condiciones de neutralizar esta ingravidez. Para algo maneja el Presupuesto nacional.

Otras Noticias