AÑO JUBILAR MARIANO 2020 || 400 AÑOS DE PRESENCIA AMOROSA DE MARÍA, LA PURA Y LIMPIA CONCEPCIÓN, EN EL VALLE DE CATAMARCA

La creación de la Diócesis

martes, 5 de noviembre de 2019 · 02:00

En los albores de la conquista de América, que fue también conquista espiritual, al separarse los territorios del Tucumán de la jurisdicción de Chile, la Audiencia de Charcas plantea ante el Consejo de Indias la necesidad de separar de la diócesis de Santiago de Chile la provincia del Tucumán. En 1570, por bula del papa Pío V se crea la Diócesis del Tucumán, teniendo como sede la ciudad de Santiago del Estero, la más antigua de la región. Su primer obispo fue Francisco de Victoria.

El segundo obispo de la diócesis de Tucumán fue Fray Fernando de Trejo y Sanabria, que entró a la jurisdicción en 1597. Comprendía las ciudades de Santiago del Estero, Córdoba, Salta, Jujuy y Londres en territorio catamarqueño. El progresista obispo funda en Santiago del Estero un Seminario en 1611 y la Universidad de Córdoba en 1614.
Durante el  siglo XVII, en el actual territorio catamarqueño funcionaban tres curatos, equivalentes a parroquias: El Curato de Londres, comprendía el Oeste; el curato de Maquijata, al este de la Sierra de Ancasti, y el Curato del  Rectoral, desde Chumbicha hasta Singuil, que comprendía también el Valle Central. Allí estaba radicada la población del Valle en torno a la devoción de la imagen de la Pura y Limpia Concepción,  con su Cofradía. Todas, dependientes del Obispado de Tucumán con sede en Santiago del Estero.

A fines del siglo XVII el obispo Mercadillo traslada la sede episcopal del Tucumán a Córdoba, ciudad más populosa y que cuenta con cuatro conventos de religiosos y Universidad.
Las reformas operadas por los Borbones en el gobierno de América al crear el Régimen de Intendencias, significaron para la región del Tucumán la división en dos Gobernaciones Intendencias: la de Córdoba del Tucumán, con capital en Córdoba, y la de Salta del Tucumán, con capital en Salta. Catamarca pasó a depender de esta última junto con Jujuy, Tucumán y Santiago del Estero. 

Esta nueva organización administrativa afectaba el gobierno eclesiástico, por lo que  en 1807 se concreta la solicitud de dividir también el gobierno eclesiástico, creándose a tal efecto la diócesis de Salta, de la cual pasó también a depender la ciudad de Catamarca y sus territorios dependientes. Esto fue informado por el nuevo obispo Nicolás Videla del Pino al tomar posesión de la nueva sede.
En 1897, restaurado el ejercicio del Patronato fijado por la Constitución Nacional en cuanto a proponer los obispos por parte del estado nacional a la Santa Sede, se crea la Diócesis de Tucumán, de la cual dependerían Catamarca y Santiago del Estero.

Creación de la Diócesis de Catamarca
En 1907 el Gobierno nacional invita a las provincias a ajustar sus jurisdicciones eclesiásticas a las administrativas, siempre que reunieran las condiciones edilicias. A mediados de 1909, el senador por Catamarca, doctor Francisco Caracciolo Figueroa, presenta el proyecto de ley de creación de una nueva diócesis en Catamarca, con jurisdicción en el territorio de la misma provincia y la Gobernación de Los Andes. En su segundo artículo disponía la autorización al Poder Ejecutivo para hacer los gastos necesarios para la creación e instalación del Obispado con imputación a la presente ley hasta tanto sea incluida en la Ley de presupuesto.

Decía en su discurso: “Satisfago anhelos de la opinión pública de Catamarca y al mismo tiempo doy cima al pensamiento y propósito del ilustre sacerdocio de Catamarca y muy especialmente del virtuoso y benemérito Facundo Segura, presentando este proyecto de ley”. Continuaba: “El Señor Vicario Segura, después de terminar el templo de la Iglesia Matriz, destinado a Santuario de la Virgen del Valle, trabajó con el óbolo de los fieles en la erección de un gran edificio de dos pisos dedicado para Seminario y compró al lado de la Iglesia una propiedad para levantar un edificio que sirviera de casa episcopal. El pensamiento y propósito de aquel ilustre sacerdote era la creación del Obispado… llenando así los fines que de la ley que dispone la invitación a las provincias  de la Confederación a presentar proyectos para la creación de obispados”.

Y continuaba su argumentación: “Es sabido de los señores senadores que Catamarca ha sido una provincia que ha dado lustre a la Iglesia Argentina” … “ a esa provincia pobre se iban a buscarlos sacerdotes que habían de ocupar las sedes episcopales” ... “así, cuando se creó la diócesis de Paraná, se trajo al presbítero José Gabriel Segura, se llevó al obispado de Cuyo al Padre Achával; a la de Salta a Risso Patrón; y cuando acaeció la muerte del Arzobispo de Buenos Aires, Monseñor Escalada, se propuso para reemplazarlo al inolvidable Fray Mamerto Esquiú”. Termina su alocución insistiendo en que la provincia dispone de un seminario y un edificio para obispado construidos sin aportes oficiales.
El 30 de septiembre de 1909 se aprueba la Ley 6771 que disponía la creación de la Diócesis de Catamarca “con jurisdicción en el territorio de la misma provincia y en el territorio de la gobernación de Los Andes” y promulgada por el presidente Figueroa Alcorta el 4 de octubre de 1909.

El 5 de febrero de 1910 el Papa San Pío X emite la Bula de erección de la nueva Diócesis: “Constituimos la Sede y Cátedra Episcopal de la Diócesis de Catamarca en la ciudad llamada Catamarca, Capital de la misma Provincia, elevamos la Iglesia que allí existe bajo el título y advocación de Nuestra Señora del Valle al honor y dignidad de Iglesia Catedral perpetuamente”.
Y en otro párrafo: “Por lo que mira al Seminario, ordenamos que el nuevo Obispo y sus sucesores en el Episcopado de Catamarca manden a Roma sin intermisión al menos dos alumnos de Filosofía o Teología al Colegio Pío Latino Americano de Roma donde aprendan sabiduría católica y la disciplina eclesiástica”

Bernabé Piedrabuena, primer Obispo de Catamarca
Designado el nuevo obispo, monseñor Bernabé Piedrabuena toma posesión el 20 de abril de 1911.
No sería exagerado afirmar que monseñor Bernabé Piedrabuena fue un obispo de lujo para la Catamarca de comienzos del siglo XX, tanto por su origen ilustre –padre y abuelo gobernadores de la provincia de Tucumán-  como por su cuidadosa formación, como discípulo de monseñor Pablo Padilla y Bárcena y la influencia en su vocación de Fray Mamerto Esquiú.

Monseñor Piedrabuena había nacido en  Tucumán el 10 de noviembre de 1863, llevaba el nombre de su padre y su abuelo con el peso de una tradición familiar. Su formación inicial tenía el sello del colegio de los dominicos. Cuando en 1874 el obispo de Salta, Buenaventura Rizo Patrón, inaugura el Seminario, allí ingresa “Piedrita”, como cariñosamente le llaman sus condiscípulos. Allí demostró su inteligencia y disposición para el estudio, recuerdan ellos, cuando se empeñaba en comprender al “oscuro Nebrija”.

En 1895, es designado rector del seminario de Salta, y en 1896, Visitador Eclesiástico del Tucumán. Es allí cuando toma contacto con Catamarca y su campaña, al recorrer su geografía para asistir a los párrocos.
En 1893 su maestro, Pablo Padilla y Bárcena, es designado obispo de Tucumán, diócesis nueva, escindida de la de Salta, que comprendía además Santiago del Estero y Catamarca, y en 1902, le nombra su Vicario General.

En ese carácter concurre en 1907 a presidir las fiestas en honor a la Virgen del Valle y es aquí donde recibe la noticia de su designación como Obispo de Cestro, auxiliar de Tucumán, y es homenajeado por el clero y la feligresía de esta ciudad, emocionado por su nueva  responsabilidad que lo acerca cada vez más a la Madre de la que es ferviente devoto.
Creada en 1910 la diócesis de Catamarca, Bernabé Piedrabuena será su primer obispo. Ya conoce la provincia, ha recorrido el interior, está muy vinculado al clero y a la sociedad local, conoce bien los problemas que deberá atender: la dilatada extensión del territorio, las poblaciones que carecen de atención espiritual, la aplicación de la Ley provincial de enseñanza religiosa.

Con motivo de conmemorarse los 25 años de la coronación pontificia de Nuestra Señora del Valle, encarga al Padre Antonio Larrouy la creación del escudo de reina de la Virgen y la Historia de la sagrada imagen. Es así que en 1916, el padre Larrouy publica los documentos relativos a la imagen y su historia. Encarga también al arquitecto Isaac Lecuona la construcción del Camarín que contendrá la urna con doble vista, para que la imagen pueda verse, alternativamente, desde la nave central de la catedral y desde el pequeño templo del camarín. El brillo de los festejos de estos acontecimientos fue reflejado, a su pedido, por el padre Macario en una publicación.

Cuando en 1921 fallece monseñor Pablo Padilla y Bárcena, Piedrabuena es designado obispo de Tucumán, regresando así a su ciudad de origen.  
En 1928, viaja a Roma, designado por el papa Asistente del Solio Pontificio.
Fallece en Tucumán en 1942.

 

Los Obispos de Catamarca

- Bernabé Piedrabuena 1911-1923
- Inocencio Dávila y Matos 1927-1930
- Vicente Peira 1932-1934
- Carlos Francisco Hanlon 1935-1959
- Adolfo Servando Tortolo 1960-1963
- Pedro Alfonso Torres Farías 1963-1988
- Elmer Osmar Miani 1990-2007
- Luis Urbanc 2007 continúa.

Lucrecia Molas

Otras Noticias