Análisis

Economía popular: ocupándonos de lo que nos preocupa

martes, 22 de octubre de 2019 · 01:10

El día martes 15 de octubre, convocados por el INTA, nos reunimos en el Centro Cívico de la Colonia del Valle, organizaciones que trabajamos en el departamento Capayán, con el fin de realizar un auto-diagnóstico de las preocupaciones comunes y coordinar acciones colectivas. Estuvimos presentes: la Cooperativa Agrícola “La Nueva Estrella” (los anfitriones); la Cooperativa Avícola Huillapima; la Cooperativa Agroindustrial “La Mesta”; la Asociación de Productores Hortícolas de Catamarca (APHORCAT); la Cooperativa de Trabajo Juanito Contreras; el Banco CREDICOOP Cooperativo LTDO.; la Subsecretaría de Inclusión y Desarrollo (Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia);y el INTAAERCapayán.

La primera parte del taller consistió en realizar un listado de todas las situaciones que nos preocupan, que desvelan a las y los dirigentes de estas organizaciones populares. Podemos resumir y ordenar estas “preocupaciones”, en dos grupos:

PROBLEMAS QUE DEPENDEN FUNDAMENTALMENTE DE OTROS:
•    Las dificultades con el riego (canal, sifón, distribución del agua), y aspectos del manejo de la siembra y plantaciones (incluye el problema de la langosta).
•    El costo de la estructura institucional y operativa, la falta de tierra en condiciones (propiedad y condición natural del monte), y la infraestructura para el agregado de valor a la producción primaria.
•    La carga administrativa burocrática, y la falta de adecuación de las normativas a los procesos y escala del sector.
•    La falta de preparación de las y los dirigentes para asumir los roles institucionales.

PROBLEMAS EN LOS QUE TENEMOS INFLUENCIA DIRECTA:
•    La falta de motivación, sentimiento de pertenencia, compromiso (falta de reuniones y/o de participación en las reuniones, y pago de las acciones cooperativas o cuotas sociales).
•    Problemas en la comercialización, y la colocación de la producción.
•    El bajo volumen de la producción primaria (superficie implantada y/o sembrada).
•    Altos costos de los insumos agrícolas (agroquímicos y otros costos directos).

En la reunión se discutieron estos problemas, que van a ser motivo de análisis y propuestas para futuros talleres.

Es muy probable que estos tipos de problemas se repitan a lo largo y ancho de la provincia. Incluso en organizaciones económicas populares urbanas. Es que no se trata de situaciones en las que el problema sea una particularidad de una organización, sino que son regularidades, o tendencias que tienen una historia. Son construcciones sociales de nuestra comunidad. Incluso estas construcciones trascienden la escala provincial. Veamos algunos de ellos.

El significado de la palabra “compromiso” es “obligación contraída”; “palabra dada” (R.A.E.). ¿Pero puede comprometerse alguien a algo que no conoce? ¿Qué se imagina “la gente” cuando alguien de afuera le dice:“tienen que organizarse”, “los vamos a organizar”, “organicémonos”?¿Qué esperanzas generan? ¿Cuál es el contrato implícito de estas propuestas? Estas propuestas inducen a entender a la cooperativa como un instrumento formal para conseguir un beneficio, y no como una práctica colectiva de ayuda mutua para resolver problemas comunes, generar solidaridades cruzadas y reivindicar derechos del sector. Por eso creemos que es necesario hablar de “motivación”, de “pertenencia”, de “construcción de lo común”, antes de hablar de organización y mucho antes de hablar de cooperativismo o asociativismo.

A las expectativas de sentidos se les agregan las fantasías socio-técnicas de producción, ingreso y renta: ¿qué podemos producir? ¿cómo y con qué resultados? La heterogeneidad de actores de la Economía Popular se expresa en forma diversa para cada una de estas preguntas. Así, un productor/a que complementa sus ingresos asalariados con la producción primaria o artesanal, puede visualizar esta actividad autónoma como una “producción de renta”. O, en otros casos, como un entretenimiento.No buscará mejorar su productividad y sólo podrá aumentar la escala de producción (si es que lo desea), incrementando la superficie implantada o sembrada(siempre que tenga recursos y mano de obra familiar disponible). En general, el horizonte socio-técnico es inducido miméticamente por prácticas de las grandes empresas (y reproducido por lxs técnicos). De ahí viene la idea de “cuanto más grande el tractor es mejor” o “cuanto más agroquímico echemos mejor van a estar las plantas”. Después no se puede mantener el tractor o se trabaja para el agronegocio o la semillera.

Lxs productores familiares no son empresarios “capital intensivo”. Mantienen sus propias lógicas, requieren adecuar su producción (y actividad en general) a las capacidades laborales disponibles, y a sus objetivos que NO incluye el de “maximizar ganancias”, sino que se trata de mejorar las condiciones materiales de vida. Cosa muy distinta, ya que podríamos maximizar ganancias empeorando las condiciones presentes y/o las futuras. Un empresario financiero podrá entrar y salir del “negocio” a su gusto, un productor familiar no podrá abandonar la actividad.Por lo demás, creemos que para generar transformaciones perdurables, necesitamos industrializar artesanalmente la producción primaria y ponerla en circulación en cadenas cortas, del productor al consumidor, para internalizar los eslabones con márgenes más elevados.

El cierre de la reunión fue con reflexiones en torno a la necesidad de reivindicar los derechos de las y los productores familiares, legitimando las formas campesinas, las organizaciones económicas del pueblo y la comunidad local. Sin esta defensa no se resolverán las preocupaciones sobre las que no se puede influir directamente.

La tarea es acumular socialmente, concentrándonos en aquello que podemos mejorar, trabajar en aquello que podemos resolver en forma autogestionada para ampliar la capacidad de influencia sobre lo que hoy no podemos resolver. Y reivindicar la necesidad (el derecho) de resolver los problemas que son responsabilidad de otros, que están fuera de la influencia directa de las organizaciones populares, y sobre las que el Estado tiene una responsabilidad directa y central.

Lic. Juanjo Sánchez
juanjosanchez61@gmail.com

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