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|| CARA Y CRUZ ||

El secretario récord

13 de septiembre de 2018 - 04:11 Por Redacción El Ancasti

Las estadísticas del Sistema Nacional de Información Criminal del Ministerio de Seguridad de la Nación colocaron a la provincia de Catamarca en el cuarto puesto en cantidad de delitos contra la propiedad perpetrados en 2017. Los exitistas de siempre deslizaron reproches contra el secretario de Seguridad, Marcos Denett, y consideraron que debería exigírsele más esmero: su gestión no logró subirse al podio, superada por la Ciudad de Buenos Aires, Neuquén y Salta, que se llevaron las preseas. Tras tanto esfuerzo empeñado, la decepción es comprensible, pero la crítica peca de injusta. Un cuarto puesto es más que digno, sobre todo si se tiene en cuenta que por debajo de Catamarca quedaron distritos muy competitivos en materia delictiva como Córdoba, provincia de Buenos Aires y Santa Fe, y que en 2016 la Provincia estaba quinta. Aparte, no consideran el liderazgo catamarqueño en otros terrenos como las amenazas, las lesiones dolosas y los ataques a la integridad sexual. En esta última categoría, las marcas alcanzadas durante el período Denett son particularmente destacables. La tasa catamarqueña es de 83,8, muy por encima de la media nacional, que es de 23,9. 

Si a la gestión Denett se le cargan las responsabilidades por un desempeño en delitos contra la propiedad insuficiente para estar entre los tres primeros, corresponde también asignarle el mérito por la evolución registrada en materia de homicidios. Entre 2015 y 2017, la tasa nacional cayó casi un punto, del 6,6 al 5,7 cada 100 mil habitantes; en la Catamarca denettista, en cambio, la tendencia fue al alza: pasó del 1,8 al 3,7, un 105% más. Eso, registrados tres asesinatos menos de los ocurridos el año pasado en la provincia. Estos porteños no saben nada. Como para que después vengan a hablar de los saltos del dólar o de la inflación. Con los delitos sexuales y los homicidios no más, el desempeño catamarqueño ha tenido movimientos estadísticos más espectaculares en términos de inseguridad que todas las conspiraciones de los mercados juntas. Si esto se conjuga con el sostenido avance en el ranking nacional de los delitos contra la propiedad, la Secretaría de Seguridad tiene derecho a reclamar algún reconocimiento oficial. A esta altura es difícil suponer que vaya a materializarse en pedidos de renuncia, pero algo habría que hacer para que la autoestima de esta gente no se desplome. Meta trabajar para que el delito prospere y ni una reconvención pública les hacen, ni un planteo de cambios en el equipo o en las estrategias. Tanta indiferencia desmoraliza a cualquiera.


Deben considerarse los atenuantes para esta palmaria injusticia que las autoridades cometen con uno de sus más caracterizados miembros. La salud anímica de Denett y sus colaboradores no puede estar por encima del destino político del Gobierno. Es probable que el vulgo, ignorante de las complejidades del oficio de secretario de Seguridad, interprete mal los indicadores y los objete en lugar de celebrarlos. Hay que estar muy interiorizado en la materia para no concluir que las cifras publicadas por el Ministerio de Seguridad de la Nación marcan el fracaso de la política provincial diseñada e implementada para combatir el delito. En esta ocasión el secretario Denett se abstuvo de utilizar su página de facebook para explicar qué significan las estadísticas difundidas o, si fuera el caso, contrastarlas con las que debe manejar él. Raro, porque facebook es el medio de su preferencia para comunicarse con el público. Capaz que no hay nada que explicar. O quizás estima que le conviene más no ensayar explicaciones y limitarse a esperar que los números del resto de las provincias sean peores que los catamarqueños en el futuro. No vaya a ser que alguno advierta que ya es hora de darle las gracias por los servicios prestados al secretario récord.
 

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