Lo
que en el peronismo es una apuesta deliberada de Corpacci, en el FCS/Cambiemos
es un desafío que los desafiados Brizuela del Moral y Castillo –más el primero
que el segundo- hubieran preferido eludir.
Las
tácticas seleccionadas lo hacen evidente.
La
oposición a Brizuela del Moral y Castillo competirá en las PASO dentro de la
alianza FCS/Cambiemos, con una o más listas, camino que implica renunciar, en
caso de resultar derrotada en agosto, a jugar con listas propias en octubre.
La
disidencia peronista no asumirá el riesgo de quedar afuera en la definición de
octubre. Presentará el miércoles una alianza distinta a la del Gobierno, de
manera que no competirá en internas dentro del oficialismo y estará en
condiciones de continuar en carrera cualquiera sean los resultados que obtenga
en las PASO, como ya lo anticipó el diputado provincial Fernando Jalil, que
encabezaría la lista de candidatos a diputados nacionales.
Parecerá
una obviedad, pero hay que señalarlo: las maniobras en ejecución tienen como
objetivo final posicionar a sus actores hacia las gubernamentales de 2019, no
necesariamente como candidatos para el máximo cargo, pero sí como integrantes
de las mesas chicas donde se cocina todo.
El esquema peronista
El
Frente Tercera Posición del gastronómico Luis Barrionuevo, el sector del
senador nacional Dalmacio Mera y la Renovación Peronista que tiene como voceros
al diputado Fernando Jalil y al senador capitalino Jorge Moreno confluyen
porque Corpacci y el intendente de la Capital Raúl Jalil mantienen una sintonía
que los deja al margen.
La
alianza que desplazó al radicalismo de la Gobernación en 2011, compuesta por
Corpacci, Mera y la Renovación como línea que incluía a Raúl Jalil pero no se
agotaba en él –el kirchno-peronismo- ha mutado a un acuerdo entre Corpacci y
Jalil, los dos referentes mejor posicionados del oficialismo.
Desde
la Intendencia, Raúl Jalil gestiona vínculos políticos adicionales a los que
tenía con la Renovación, conducta que los renovadores, por decirlo de algún
modo, "fundacionales”, sienten como una amenaza a lo que consideran sus
derechos adquiridos.
Barrionuevo
pretendía espacios para su gente en las listas de Corpacci, pero la Gobernadora
no se los dio. Mera también tiene cerrado ese camino. Legisladores de ambos
concluyen mandato este año, y ninguno de los dos puede garantizarles
continuidad.
Por
eso la entente, unida –la figura borgeana es trillada, pero eficaz- más por el
espanto que por el amor: los votos que saque serán la base para sentarse a
negociar en 2019.
O
sea: si no saca lo suficiente, se quedará sin nada.
La
idea es menos ganar que hacer perder a la propuesta del Gobierno, para sostener
de ese modo que no es posible prescindir de ellos en las contiendas
electorales. Repetir lo de 2013, cuando Tercera Posición le restó al Frente
para la Victoria 40 mil votos y facilitó el triunfo del FCS con Eduardo
Brizuela del Moral como candidato a diputado nacional.
La
respuesta de Corpacci a la foto fue contundente. Ante la presencia de todos los
intendentes del oficialismo, incluido Jalil, y una mayoría aplastante de
legisladores, en un escenario emblemático como la sede del PJ, convocó a la
unidad y dijo que no quiere "obsecuentes” sino "leales” que diriman diferencias
puertas adentro, pero accionen de modo monolítico hacia afuera. Traducido:
legisladores que no hagan lo que hicieron los presuntos aliados en estos seis
años de su Gobierno, a lo largo de los cuales se vio sometida a sistemáticos
chantajes en el Parlamento. Retraducido: las listas se armarán con "paladares
negros” le pese a quien le pese.
El
acuerdo con el intendente de la Capital se fortaleció y se expresará en la
composición de la fórmula de diputados nacionales.
El campo radical
El
desafío al acuerdo Brizuela del Moral/Castillo se disparó en el acto de
lanzamiento del frente Unidos por una Nueva Catamarca, orientado por el
intendente de Valle Viejo, Gustavo Roque Jalile, y el ex diputado José "Chichí”
Sosa. La intención de quienes convocaron es menos significativa que las
asistencias. Coincidieron en el mitin sectores y figuras que barajan aún el
camino a seguir. Todos se mantendrán dentro del esquema FCS/Cambiemos, pero
esto no implica que vaya a haber una sola lista para confrontar con la del
oficialismo boinablanca.
El
lanzamiento se precipitó a partir de la confirmación de que no hay modo de
evitar que Eduardo Brizuela del Moral sea nuevamente candidato a diputado
nacional. Es quien mejor mide, muy lejos, entre los posibles postulantes de la
UCR. Los jugadores radicales y del PRO aprovecharon el escenario montado por
Jalile y Sosa para mostrarse. Quedó expuesto todo el universo opositor ajeno al
castillismo y al brizuelismo.
Estuvieron el
diputado provincial Carlos Molina y el presidente del partido, Enrique
Cesarini; el diputado provincial Rubén Manzi y la diputada nacional Orieta Vera
(Coalición Cívica); el sindicalista bancario Hugo Melo y la diputada nacional
Miryam Juárez, que busca de la reelección o entrar en alguna lista provincial
(Partido FE); Carmen Verón y Alejandro Galíndez (una línea del Socialismo);
Carlos Guzmán (de la línea radical APRA, que orienta su hermano, el ex
intendente Ricardo Guzmán); el diputado Miguel Vázquez Sastre (de Vanguardia,
otra facción radical) y la diputada Juana Fernández (de la también radical
MORADA).
Los oradores
coincidieron en que el enemigo a derrotar es el Gobierno, pero la meta pasa por
lograr en un enfrentamiento intestino, además de las candidaturas, masa crítica
suficiente para condicionar a Brizuela del Moral y Castillo.
Si en el partido
de Gobierno el cambio más significativo pasa por el retroceso de algunos
sectores a manos del acuerdo Corpacci/Jalil, en la oposición el contexto varía
por la irrupción del macrista PRO, que todavía debe traducir en peso electoral
su identificación con la Casa Rosada.
Radicales y
macristas se referencian con Macri, pero los radicales tienen una historia de
la que los macristas carecen, historia que es tanto un activo como un lastre.
Si a Brizuela del Moral puede cuestionársele que haya perdido el Gobierno, no
puede negársele que también fue el único que le ganó al oficialismo.
Pero no alcanza
con Brizuela del Moral para empinar una alternativa en condiciones de
competirle al peronismo y, además, el "modus operandi” del ex gobernador es
inconveniente para tal propósito, pues continúa anclado en la promoción de su
círculo familiar sin sumar nada. Esta práctica le ha provocado una sangría de
dirigentes cuyas expresiones más notorias son la diputada Juana Fernández, de
MORADA, y el diputado Vásquez Sastre, de Vanguardia.
La PASO opositora
incuba riesgos no solo para el particular liderazgo que ejerce Brizuela del
Moral desde unos niveles de aceptación al parecer incombustibles. También
podría ser un golpe al Gobierno mucho más grave que ser derrotado por una
eventual fuga de votos hacia una alternativa peronista, si se da un escenario
que se evalúa muy improbable: que el ex gobernador pierda.
Si alguien
consigue la hazaña, la transformación de las coordenadas políticas
catamarqueñas será copernicana y obligará a replanteos profundos. Como cuando
Barrionuevo desplazó a Ramón Saadi de la conducción del PJ en 2001, como cuando
la cooperativa Corpacci-Jalil-Mera quebró a Saadi y Barrionuevo en 2011. El respaldo
nacional fue tan determinante como la astucia de los locales para detonar los
dos procesos. La incógnita en la alianza FCS/Cambiemos pasa por saber si la
Casa Rosada está dispuesta a operar para perjudicar al mejor candidato que
tiene en una provincia electoralmente insignificante como Catamarca.
Habrá que ver
hasta dónde les da el cuero cada uno de los jugadores. Las apuestas están
hechas, gira la taba.