jueves 2 de abril de 2026
EL MIRADOR POLÍTICO

Gira la taba

Por Redacción El Ancasti

La fotografía que dio cuenta de un encuentro en Buenos Aires entre referentes de facciones peronistas en negociaciones para armar una propuesta electoral alternativa a la del Gobierno complementó esta semana, para el análisis tentativo de lo que se jugará en las elecciones de agosto/octubre, el lanzamiento dentro de la coalición opositora de un espacio antagónico al que acaudillan los ex gobernadores Eduardo Brizuela del Moral y Oscar Castillo, diputado y senador nacional, respectivamente.

Ambas movidas objetan los liderazgos de sus fuerzas, pero las distingue un elemento no menor.

En el caso del peronismo, el movimiento obedece a que la gobernadora Lucía Corpacci, escaldada por la experiencia recogida en seis años de ejercicio, decidió cerrarle el acceso a las listas de candidatos a sectores de lealtad dudosa.

En la oposición, en cambio, los actores se acomodaron para tratar de esmerilar una conducción a la que consideran agotada.

Lo que en el peronismo es una apuesta deliberada de Corpacci, en el FCS/Cambiemos es un desafío que los desafiados Brizuela del Moral y Castillo –más el primero que el segundo- hubieran preferido eludir.

Las tácticas seleccionadas lo hacen evidente.

La oposición a Brizuela del Moral y Castillo competirá en las PASO dentro de la alianza FCS/Cambiemos, con una o más listas, camino que implica renunciar, en caso de resultar derrotada en agosto, a jugar con listas propias en octubre.

La disidencia peronista no asumirá el riesgo de quedar afuera en la definición de octubre. Presentará el miércoles una alianza distinta a la del Gobierno, de manera que no competirá en internas dentro del oficialismo y estará en condiciones de continuar en carrera cualquiera sean los resultados que obtenga en las PASO, como ya lo anticipó el diputado provincial Fernando Jalil, que encabezaría la lista de candidatos a diputados nacionales.

Parecerá una obviedad, pero hay que señalarlo: las maniobras en ejecución tienen como objetivo final posicionar a sus actores hacia las gubernamentales de 2019, no necesariamente como candidatos para el máximo cargo, pero sí como integrantes de las mesas chicas donde se cocina todo.

El esquema peronista

El Frente Tercera Posición del gastronómico Luis Barrionuevo, el sector del senador nacional Dalmacio Mera y la Renovación Peronista que tiene como voceros al diputado Fernando Jalil y al senador capitalino Jorge Moreno confluyen porque Corpacci y el intendente de la Capital Raúl Jalil mantienen una sintonía que los deja al margen.

La alianza que desplazó al radicalismo de la Gobernación en 2011, compuesta por Corpacci, Mera y la Renovación como línea que incluía a Raúl Jalil pero no se agotaba en él –el kirchno-peronismo- ha mutado a un acuerdo entre Corpacci y Jalil, los dos referentes mejor posicionados del oficialismo.

Desde la Intendencia, Raúl Jalil gestiona vínculos políticos adicionales a los que tenía con la Renovación, conducta que los renovadores, por decirlo de algún modo, "fundacionales”, sienten como una amenaza a lo que consideran sus derechos adquiridos.

Barrionuevo pretendía espacios para su gente en las listas de Corpacci, pero la Gobernadora no se los dio. Mera también tiene cerrado ese camino. Legisladores de ambos concluyen mandato este año, y ninguno de los dos puede garantizarles continuidad.

Por eso la entente, unida –la figura borgeana es trillada, pero eficaz- más por el espanto que por el amor: los votos que saque serán la base para sentarse a negociar en 2019.

O sea: si no saca lo suficiente, se quedará sin nada.

La idea es menos ganar que hacer perder a la propuesta del Gobierno, para sostener de ese modo que no es posible prescindir de ellos en las contiendas electorales. Repetir lo de 2013, cuando Tercera Posición le restó al Frente para la Victoria 40 mil votos y facilitó el triunfo del FCS con Eduardo Brizuela del Moral como candidato a diputado nacional.

La respuesta de Corpacci a la foto fue contundente. Ante la presencia de todos los intendentes del oficialismo, incluido Jalil, y una mayoría aplastante de legisladores, en un escenario emblemático como la sede del PJ, convocó a la unidad y dijo que no quiere "obsecuentes” sino "leales” que diriman diferencias puertas adentro, pero accionen de modo monolítico hacia afuera. Traducido: legisladores que no hagan lo que hicieron los presuntos aliados en estos seis años de su Gobierno, a lo largo de los cuales se vio sometida a sistemáticos chantajes en el Parlamento. Retraducido: las listas se armarán con "paladares negros” le pese a quien le pese.

El acuerdo con el intendente de la Capital se fortaleció y se expresará en la composición de la fórmula de diputados nacionales.

El campo radical

El desafío al acuerdo Brizuela del Moral/Castillo se disparó en el acto de lanzamiento del frente Unidos por una Nueva Catamarca, orientado por el intendente de Valle Viejo, Gustavo Roque Jalile, y el ex diputado José "Chichí” Sosa. La intención de quienes convocaron es menos significativa que las asistencias. Coincidieron en el mitin sectores y figuras que barajan aún el camino a seguir. Todos se mantendrán dentro del esquema FCS/Cambiemos, pero esto no implica que vaya a haber una sola lista para confrontar con la del oficialismo boinablanca.

El lanzamiento se precipitó a partir de la confirmación de que no hay modo de evitar que Eduardo Brizuela del Moral sea nuevamente candidato a diputado nacional. Es quien mejor mide, muy lejos, entre los posibles postulantes de la UCR. Los jugadores radicales y del PRO aprovecharon el escenario montado por Jalile y Sosa para mostrarse. Quedó expuesto todo el universo opositor ajeno al castillismo y al brizuelismo.

Estuvieron el diputado provincial Carlos Molina y el presidente del partido, Enrique Cesarini; el diputado provincial Rubén Manzi y la diputada nacional Orieta Vera (Coalición Cívica); el sindicalista bancario Hugo Melo y la diputada nacional Miryam Juárez, que busca de la reelección o entrar en alguna lista provincial (Partido FE); Carmen Verón y Alejandro Galíndez (una línea del Socialismo); Carlos Guzmán (de la línea radical APRA, que orienta su hermano, el ex intendente Ricardo Guzmán); el diputado Miguel Vázquez Sastre (de Vanguardia, otra facción radical) y la diputada Juana Fernández (de la también radical MORADA).

Los oradores coincidieron en que el enemigo a derrotar es el Gobierno, pero la meta pasa por lograr en un enfrentamiento intestino, además de las candidaturas, masa crítica suficiente para condicionar a Brizuela del Moral y Castillo.

Si en el partido de Gobierno el cambio más significativo pasa por el retroceso de algunos sectores a manos del acuerdo Corpacci/Jalil, en la oposición el contexto varía por la irrupción del macrista PRO, que todavía debe traducir en peso electoral su identificación con la Casa Rosada.

Radicales y macristas se referencian con Macri, pero los radicales tienen una historia de la que los macristas carecen, historia que es tanto un activo como un lastre. Si a Brizuela del Moral puede cuestionársele que haya perdido el Gobierno, no puede negársele que también fue el único que le ganó al oficialismo.

Pero no alcanza con Brizuela del Moral para empinar una alternativa en condiciones de competirle al peronismo y, además, el "modus operandi” del ex gobernador es inconveniente para tal propósito, pues continúa anclado en la promoción de su círculo familiar sin sumar nada. Esta práctica le ha provocado una sangría de dirigentes cuyas expresiones más notorias son la diputada Juana Fernández, de MORADA, y el diputado Vásquez Sastre, de Vanguardia.

La PASO opositora incuba riesgos no solo para el particular liderazgo que ejerce Brizuela del Moral desde unos niveles de aceptación al parecer incombustibles. También podría ser un golpe al Gobierno mucho más grave que ser derrotado por una eventual fuga de votos hacia una alternativa peronista, si se da un escenario que se evalúa muy improbable: que el ex gobernador pierda.

Si alguien consigue la hazaña, la transformación de las coordenadas políticas catamarqueñas será copernicana y obligará a replanteos profundos. Como cuando Barrionuevo desplazó a Ramón Saadi de la conducción del PJ en 2001, como cuando la cooperativa Corpacci-Jalil-Mera quebró a Saadi y Barrionuevo en 2011. El respaldo nacional fue tan determinante como la astucia de los locales para detonar los dos procesos. La incógnita en la alianza FCS/Cambiemos pasa por saber si la Casa Rosada está dispuesta a operar para perjudicar al mejor candidato que tiene en una provincia electoralmente insignificante como Catamarca.

Habrá que ver hasta dónde les da el cuero cada uno de los jugadores. Las apuestas están hechas, gira la taba.

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