ver más
EDITORIAL

La causa subyacente

19 de abril de 2017 - 04:04 Por Redacción El Ancasti
Si bien las paritarias docentes normalmente se dan en el marco de negociaciones extenuantes y de difícil resolución, las de este año han tenido complicaciones excepcionales. 

La necesidad de los gremios docentes de recuperar lo perdido el año pasado, cuando la inflación fue superior a los incrementos salariales, y la dificultad de los gobiernos provinciales para conceder aumentos del orden de lo solicitado, es la causa evidente del impedimento de llegar a un acuerdo, al punto que son muy pocas las jurisdicciones que logran consensos exitosos.
Pero la causa subyacente es que, a diferencia de años anteriores, en 2017 el gobierno decidió no abrir la paritaria nacional contemplada en la Ley 26.206 de Educación Nacional, sancionada en el 2006.

Esa misma ley establece que en nuestro país, el Estado nacional, las provincias y la ciudad de Buenos Aires son, de manera concertada y concurrente, los responsables de la planificación, organización, supervisión y financiación del Sistema Educativo Nacional, con fondos que representen al menos el 6 por ciento del PIB, y de garantizar el acceso a la educación en toda su estructura. 

La ley de Educación Nacional mantuvo la vigencia de uno de los postulados de la anterior Ley de Financiamiento Educativo en lo que concierne a la obligación de que el Ministerio de Educación de la Nación, las provincias y los gremios representantes de los docentes acuerden, con la supervisión del Ministerio de Trabajo nacional un convenio marco que incluirá pautas generales sobre condiciones laborales, calendario educativo, salario mínimo docente y carrera docente para el desempeño docente en el ámbito del Sistema Educativo Nacional.

Ese convenio es la tan mentada paritaria nacional docente, que se hizo todos los años anteriores pero no en el actual. En lo estrictamente salarial, lo que hace esta paritaria es establecer un parámetro para las jurisdicciones provinciales a través de la fijación del sueldo mínimo, es decir, el que corresponde al cargo de maestro de grado ingresante de jornada simple.

Para llegar a ese piso, la Nación aporta un monto determinado a través del FONID (Fondo Nacional de Incentivo Docente), que en 2006 era de 100 pesos y el año pasado 2016 de 945 pesos, y también a través de la compensación salarial, un aporte extra en el marco del Fondo Nacional de Compensación Salarial docente, que inicialmente fue 60 pesos y en 2016 alcanzó 1.210 pesos.

La falta de convocatoria a la paritaria nacional docente ha dejado a las jurisdicciones provinciales a la deriva, lo que termina manifestándose en la imposibilidad, por lo menos en el corto plazo, de un acuerdo general que incluya a la mayoría de los distritos, que se han quedado sin el piso de referencia ni precisiones respecto de la ayuda nacional que recibirán para definir los incrementos.
Tal vez haya tiempo de rever la negativa nacional y destrabar los conflictos, cumpliendo además la ley, que ha sido aprobada para que se cumpla sin omisiones.
Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar