jueves 30 de abril de 2026
EDITORIAL

Olvido y estigma

Por Redacción El Ancasti

La difusión de los festejos estudiantiles y primaverales suele eclipsar todos los años una conmemoración de suma importancia en el campo de la salud, pues se refiere a una enfermedad que, según alertan los especialistas, podría convertirse hacia mediados del presente siglo en una epidemia global.

Todos los 21 de septiembre se conmemora el día de la lucha contra la enfermedad de Alzheimer, una patología cerebral progresiva que se caracteriza por una degeneración de las células nerviosas del cerebro y una disminución de la masa cerebral.

En los últimos años se ha empezado a tomar cada vez más conciencia del avance de esta patología, de la progresiva incidencia que tiene en un sector de la población que por lo general supera los 60 años de edad.

Sin embargo, no siempre las políticas públicas parecen estar a la altura de la gravedad de la situación. Se requieren campañas de difusión sobre las características de este mal, consejos para prevenir y para detectar los primeros síntomas a los efectos de un abordaje temprano, que auguran siempre tratamientos más eficaces, por supuesto dentro de las limitaciones que la ciencia aún tiene para combatir la enfermedad.

Según la Asociación para el Alzheimer, cuanto más temprano sea el diagnóstico, mejor se puede organizar la persona y su familia para obtener los mejores beneficios de los tratamientos existentes, que alivian síntomas y ayudan a retrasar el avance de la enfermedad.

La Organización Mundial de la Salud identifica a la enfermedad de Alzheimer como el tipo más común de demencia. En el mundo hay casi 47 millones de personas que la sufren, y se calcula que para el 2050 el número supere los 130 millones. En nuestro país existen alrededor de medio millón de casos.

Es importante identificar los síntomas más evidentes: pérdida de memoria, desorientación temporal y espacial y deterioro intelectual y personal.

Los principales factores de riesgo son la edad y los antecedentes familiares. Pero también hay otros que pueden evitarse llevando una vida más saludable: el cigarrillo, los excesos en el consumo de alcohol, la obesidad, la diabetes, la presión alta, enfermedades del corazón y lesiones en la cabeza son también factores de riesgo.

Hace tres años, la Asociación de Lucha contra el Mal de Alzheimer (Alma) junto con profesionales, propusieron a las autoridades nacionales la creación de un plan nacional que contemple programas de prevención, diagnóstico, tratamiento e investigación.

El plan contempla, además de garantizar la cobertura asistencial de los enfermos, la organización de campañas de concientización orientadas a "erradicar el estigma que aún pesa sobre la enfermedad", según declaró oportunamente Ana María Bossio de Baldoni, presidenta de la entidad a nivel nacional.

La puesta en marcha del plan, que contempla otras numerosas medidas, es una deuda pendiente del Estado, que debería empezar a dar respuestas para abordar una enfermedad que amenaza con convertirse en una verdadera epidemia de difícil control.

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