Será ésta, quizás, la celebración más apagada de los últimos años. El Día de la Industria coincide en esta oportunidad con las repercusiones de la impactante caída reflejada en el informe difundido el miércoles por el INDEC. Según las cifras oficiales, la actividad industrial cayó en julio, respecto de igual mes del año pasado, un 7,9%, lo que implica la peor performance, en términos comparativos interanuales, desde el fatídico 2002.
El declive industrial se viene arrastrando desde hace varios años, pero en los últimos meses el proceso se ha agudizado por una serie de medidas que han impactado directamente en la producción manufacturera por el enfriamiento de la economía y la caída del consumo.
La industria catamarqueña nunca tuvo un despliegue importante. Sin embargo, la vigencia de los regímenes promocionales permitió un desarrollo incipiente que, con sus más y sus menos, sobrevivió a varias crisis. Pero la promoción industrial no existe desde hace ya casi cuatro años. Por presiones de una serie de provincias, encabezadas por Mendoza, que no gozaban de los beneficios impositivos, el Gobierno nacional anterior decidió cancelar definitivamente el régimen. Y se consumó un grave error sin que mediaran grandes resistencias de parte de las jurisdicciones perjudicadas.
Sin esos incentivos, las fábricas instaladas en nuestra provincia solo pueden sobrevivir si hay un contexto económico de crecimiento, con elevados estándares de consumo interno.
No es, precisamente, lo que está aconteciendo en estos momentos. La alta inflación y el consecuente deterioro del poder adquisitivo de los sectores asalariados han impactado negativamente en el nivel de la actividad económica. El combo se completa con la inauguración, a partir del mes de diciembre del año pasado, de un proceso de apertura de las importaciones de productos extranjeros, entre ellos bienes industriales.
Los sectores textil y de fabricación de lo que se denomina línea blanca (heladeras, lavarropas, etc.), que forman parte esencial de la estructura industrial de Catamarca se han visto especialmente afectados. En el rubro Calzados, la importación creció este año un 19% respecto de 2015; en prendas de vestir, un 27%; y en heladeras y freezers, un 67%.
El impacto se siente en el sector industrial local. La fábrica Calzados Catamarca acaba de suspender a 320 trabajadores por la acumulación de stock como consecuencia de las pocas ventas. Tomaron medidas para enfrentar la crisis, como suspensiones o adelantos de vacaciones, otras empresas, como Coteca, Finpak, Tileye y Yersiplast y la Cerámica Valle Viejo.
La crítica situación amerita un debate profundo respecto del perfil productivo de la Argentina. Desestimar el desarrollo industrial para priorizar, por ejemplo, a los sectores vinculados a la exportación de productos primarios, con escaso o nulo valor agregado, constituye una apuesta que tiene altos costos macroeconómicos y, por ende, sociales.
El Día de la Industria que hoy se celebra constituye una oportunidad propicia para debatir estos temas.