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Rousseff plantea a Obama alianza entre iguales, sin barreras

La mandataria se quejó abiertamente de la depreciación del dólar y de las trabas impuestas.
20 de marzo de 2011 - 00:00
La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, planteó ayer al presidente de Estados Unidos Barack Obama, en el inicio de su gira por la región, la necesidad de derrumbar las barreras comerciales impuestas por Washington para avanzar en una alianza estratégica sobre la base de una relación

entre iguales.

La mandataria brasileña se quejó abiertamente de la depreciación del dólar que, según sostuvo, desgasta las buenas prácticas económicas, y de las trabas impuestas por Washington a la importación de productos de su país que demandan restablecer relaciones comerciales más justas y equilibradas.

Obama, quien inició una gira que lo llevará además a Chile y El Salvador, llegó ayer a Brasilia con el principal objetivo de profundizar los lazos políticos con la región y, especialmente con Brasil, ampliar las relaciones económicas que le permitan a las empresas de su país participar de los contratos millonarios que se abren con la explotación petrolera, el mundial de fútbol y los juegos olímpicos.

A la hora de los reclamos, en una presentación conjunta ante la prensa, Rousseff planteó que es fundamental romper las trabas, al mencionar productos como el etanol, el jugo de naranja y el acero entre los afectados por medidas proteccionistas adoptadas por Estados Unidos, país con el cual Brasil registró el año pasado un déficit comercial de más de 7.700 millones de dólares.

En el campo político, la presidenta brasileña reiteró públicamente la demanda de una reforma fundamental en la estructura de las Naciones Unidas que incluya una ampliación del Consejo de Seguridad con la inclusión de Brasil como miembro permanente, consignaron las agencias, Brasil, Ansa y DPA. Lo que nos motiva no es el interés menor de ocupación burocrática de espacios de representación, sino la certeza de que un mundo más multilateral generará beneficios para la paz y la armonía entre los pueblos.

La diplomacia brasileña esperaba un apoyo similar, abierto, dado a India en 2010 por Obama en su visita a Nueva Delhi. De EEUU

El presidente de Estados Unidos, sin embargo, afirmó que Brasil es cada vez más un líder mundial y sostuvo que aprecia las aspiraciones del país sudamericano para ser miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, cuya ampliación, dijo, respaldará.

Si bien reconoció el compromiso del país sudamericano en el terreno internacional, evitó ofrecerle un apoyo explícito al reclamo de la presidenta Rousseff de reconocer a Brasil como miembro permanente de la ONU, camino que ya había iniciado su antecesor Luiz Inácio Lula da Silva.

Obama fue menos directo en su declaración pública, en la que se limitó a abogar por una reforma de la ONU para volver el organismo más eficaz, eficiente y representativo.

Por otra parte, el mandatario expresó el interés de su país en convertirse en el futuro en un gran cliente del petróleo que producirá Brasil en las gigantescas reservas del yacimiento marítimo del pre-sal, y se manifestó confiado en ambos países lograrán ampliar y profundizar su cooperación económica en las próximas décadas.

Al mismo tiempo, afirmó que Washington está listo a ampliar la cooperación con Brasil en muchos otros campos, como el área de biocombustibles, en la lucha contra el narcotráfico y en acciones militares conjuntas para reaccionar a crisis humanitarias, como la dejada en Haití por el terremoto de enero del año pasado.

En particular, Obama mostró el interés de su gobierno de facilitar la participación de empresas estadounideneses en las obras y servicios millonarias que demandarán al organización del Mundial de Fútbol 2014 y las olimpíadas Río de Janeiro 2016 Creo que esto es sólo el inicio de lo que podemos hacer juntos en favor de todo el mundo, dijo Obama, quien se manifestó seguro de que su visita al gigante sudamericano ha creado una base para mayor cooperación entre Estados Unidos y Brasil en las décadas venideras.Lula ausente El ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva fue el gran ausente en el almuerzo de honor ofrecido por su sucesora, Dilma Rousseff, al mandatario de Estados Unidos, Barack Obama, quien inició una visita de dos días a Brasil.

Rousseff invitó para el almuerzo a todos los ex presidentes brasileños desde el regreso de la democracia, y Lula da Silva fue el único en rehusar el convite, informaron sus asesores sin aclarar las razones, consignó la agencia DPA.

Fuentes políticas allegadas a Lula afirmaron que el ex mandatario, quien entregó el poder a Rousseff el 1 de enero, desea mantener por ahora cierta distancia de la política, para no opacar a su sucesora.
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