Las sociedades están cambiando. Mientras algunos fantasean con la predicción de los mayas para el 2012, otros hablan del cambio energético del día 11 del mes 11 del año 11; también están quienes atribuyen las catástrofes y desastres naturales al tan aclamado fin del mundo que nunca llega menos mal-. Pero más allá de las especulaciones, lo cierto es que las sociedades no están quietas. Se está viendo como muchos dejan de mirar las noticias por televisión para ser parte de ellas.
Desde principio de año se han producido revoluciones y contrarrevoluciones contra dictaduras en los países árabes, protestas en Europa por la crisis económica, marchas estudiantiles y, en general, una mayor participación de los jóvenes en la vida política. Las redes sociales han cumplido un rol fundamental en este proceso.
Hoy: Rusia, el despertar de un gigante.
El 10 de diciembre unas 25 mil personas se movilizaron en Moscú luego de las elecciones parlamentarias del 4 del mismo mes en las que el gobierno perdió el 25 por ciento de sus bancas, aunque conservó la mayoría. Los reclamos surgieron tras sospechas de fraude en los polémicos comicios y a tres meses de las elecciones presidenciales.
El 24 de diciembre unos 100 mil manifestantes salieron a las calles nuevamente para evitar una nueva candidatura a presidente de Vladimir Putin, que ha estado en el poder desde hace 12 años. Dos mandatos como presidente y uno como primer ministro lleva en su haber este hombre fuerte de la política rusa.
Con consignas como Putin vete o Rusia sin Putin, se reprodujeron las protestas en San Petersburgo con 4000 movilizados- y en las localidades de Nijni-Novgorod, Cheliabinsk, Samara, Tomsk y Krasnodar. En Nobossibirsk, Siberia, unas 2000 personas se agruparon sin importar los -15° de termperatura, coreando frases como No dejemos que Putin vuelva al Kremlin o Nuestros votos han sido robados. Claros signos de indignación popular.
En Moscú, el popular bloguero y abogado que combate la corrupción, Alexei Navalny gritó a la multitud Tenemos suficiente gente aquí como para tomar el Kremlin. Pero somos gente pacífica y no haremos eso…aún. Pero si estos ladrones siguen haciéndonos trampa, tomaremos lo que es nuestro, advirtió. La próxima vez conseguiremos movilizar a un millón de personas en las calles de Moscú, agregó.
Navalny estuvo 15 días preso por encabezar una protesta el 4 diciembre, luego de las elecciones parlamentarias, que atrajo más de 5000 personas y desencadenó las demás manifestaciones. Desde su liberación, su participación en la movilización social ha ayudado a consolidar la oposición al régimen.
Entre quienes piden la renuncia de Putin, se sumó la voz de Mikhail Gorbachov, que renunció como presidente de Rusia hace 20 años. Dijo: Aconsejaría a Vladimir Vladimirovich (Putin) que se vaya ahora. Ya tuvo tres mandatos. Ya basta.
Por su parte, Putin prometió una modernización del sistema político. Estas medidas prevén facilitar el registro de los partidos políticos y restaurar la elección de los gobernadores regionales, nombrados por el Kremlin desde 2004. Según los analistas, estas son muestras de que el régimen está inquieto. Incluso Vladislav Surkov, principal ideólogo de la era Putin y adjunto al jefe de la administración presidencial, reconoció en una entrevista que la sociedad había cambiado de forma radical. Las estructuras tectónicas sociales se han movido, declaró al diario Izvestia y consideró que el régimen debía emprender reformas para recuperar su autoridad moral.
La movilización del 24 de diciembre fue la mayor muestra de descontento popular desde la desaparición de la Unión Soviética en 1991. Incluso las televisoras estatales, bajo control del poder político, rompieron un tabú y mostraron la multitudinaria concentración. Datos importantes a considerar en un país caracterizado históricamente por el control de la población y la oposición. Al parecer, esta vez ningún órgano gubernamental controlador puede frenar a los ciudadanos que conforman un gigante que está despertando.