El Vaticano intercedió para evitar la pena de muerte contra Sakineh, acusada de adulterio
El Vaticano recordó ayer que se opone a la pena de muerte, a propósito
del caso de la condena a lapidación de la iraní Sakineh Mohammadi Ashtiani, y afirmó que intercede ante las autoridades de Irán por vía diplomática y no públicamente, indicó su portavoz.
Le Santa Sede sigue este caso con atención e implicación, declaró el padre Federico Lombardi en una respuesta a las preguntas de los periodistas, entre ellos uno de la AFP, transmitida a la prensa el domingo.
En ese sentido, la Santa Sede calificó a la lapidación como una forma particularmente brutal, al tiempo que aclaró que la intervención en este tipo de casos la hacen mediante los canales diplomáticos.
La posición de la Iglesia, opuesta a la pena de muerte, es conocida, y la lapidación es una forma particularmente brutal, dijo.
No obstante, la intervención de la Santa Sede sobre las cuestiones humanitarias ante autoridades de otros países se realiza habitualmente no de forma pública, sino a través de los canales diplomáticos.
En efecto, el papa Benedicto XVI no hizo ninguna alusión al asunto este domingo durante la plegaria del ángelus.
Sakineh Mohammadi Ashtiani, acusada de adulterio y complicidad en la muerte de su marido, fue condenada a muerte por lapidación en 2006. La condena desencadenó una gran campaña internacional destinada a evitar su ejecución.
Además, trascendió en las últimas horas que la mujer recibirá otros 99 latigazos en prisión -ya había sufrido antes ese castigo- por difundir la corrupción y la indecencia tras publicarse una fotografía suya en el periódico británico The Times en la que aparece sin pañuelo y que en realidad es otra mujer, asegura el rotativo y familiares de la iraní, aunque no le creen.