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Una multitud se congregó para respaldar a Rafael Correa y el gobierno declaró el estado de excepción

Miles de personas se congregaron frente a la sede del gobierno ecuatoriano para respaldar al mandatario ante el amotinamiento de la policía. Allí, el canciller local, Ricardo Patiño, anunció que hay personas que están intentando ingresar por los techos del Hospital Policial para agredir a Rafael Correa, y convocó a los presentes a ir juntos a rescatarlo.
30 de septiembre de 2010 - 00:00
(Télam) - Desde el hospital militar donde permanece internado después de haber sido afectado por los gases lacrimógenos en el marco del alzamiento policial que se registra en el país, en diálogo telefónico con una radio ecuatoriana, Correa dijo: Hubo una bomba lacrimógena que explotó cerca de mi rostro, trataron de quitarme la máscara de gas.

No podía respirar y me tuvieron que ingresar al hospital militar. Apuntaron al presidente, nuestra fuerza pública, ¡es increíble! Ahora estoy con suero. Es algo extremadamente grave, agregó.

Correa afirmó además que abandonará el hospital cuando se den las condiciones porque parece que está rodeado el hospital y advirtió que cualquier intento de impedirle salir sería el colmo de la traición a la patria, a su presidente, a su vocación como policías.

El mandatario atribuyó a una desinformación total el levantamiento policial, porque se le está diciendo a los policías que el Gobierno va a disminuir sus sueldos cuando lo ha subido cuatro veces.

Cuando asumió la presidencia, dijo Correa, los sueldos de la policía estaban entre 300 y 400 dólares, y ahora están entre 1.200 y 1.500 dólares y que las condecoraciones, además de un honor, suponen un sueldito más, que es lo que se ha cortado para atender otras prioridades.

Además, aseguró que el levantamiento es una conspiración que se ha venido instalando desde hace mucho tiempo, producto de la acción de una minoría que comete traición a la patria.

Por otro lado Correa hizo un llamado a la calma de la ciudadanía y respecto de los saqueos que se registran en Guayaquil, la segunda ciudad del país, ratificó que se trata de una intentona golpista de sectores de la oposición.

En declaraciones a una radio quiteña, el mandatario anticipó que la actitud policial será sancionada y anticipó que en cuanto le den el alta del hospital, donde se repone tras la agresión de los policías amotinados, intentará salir y que si es verdad que está cercado, eso sería gravísimo y tendremos que tomar medidas.
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