ver más

Ecuador parece recobrar la calma tras rebelión policial

El Gobierno analiza realizar cambios en el gabinete. Ayer renunció jefe de la Policía Nacional.
2 de octubre de 2010 - 00:00
Ecuador pareció ayer recobrar la calma tras la rebelión de policías que dejó cinco muertos y 193 heridos, y que lo mantuvo en vilo a raíz del secuestro y posterior rescate militar del presidente Rafael Correa, quien estuvo retenido varias horas por sublevados en un hospital.

El país, que por orden del gobierno cumplía tres días de duelo, está bajo el estado de excepción que faculta a los militares a patrullar las calles, mientras se aguarda una reunión de cancilleres de la Unasur en Quito.

Hay calma en el país y calma en los cuarteles de Policía, declaró a la prensa el ministro de Interior, Gustavo Jalkh, y agregó que la institución retomó sus actividades.

Eso es lo que tiene que hacer, y con ese trabajo reconciliarse con la sociedad y el país al cual se debe, dijo el funcionario después de la insubordinación, en la cual participaron unos 600 policías -según el gobierno- y 2.300, de acuerdo con una fuente cercana a la protesta.

El viceministro de Interior, Edwin Jarrín, manifestó a la AFP que no hubo una rebelión de la Policía. Fue una sublevación de unos pocos y apuntó que no hay detenidos a causa de la protesta, que se inició en Quito y se extendió a cuarteles de cinco de las 24 provincias del país.

Durante la jornada, que revivió el fantasma de la inestabilidad política, hubo cinco muertos: dos policías, un estudiante de 24 años y otras dos personas (no estaban identificadas) según el más reciente balance oficial.

Desde la mañana, Correa cumplía actividades en su despacho luego del operativo de soldados para ser liberado en medio de un fuerte cruce de balas con policías insubordinados por una ley que aseguran limitará sus ingresos.

El mandatario socialista, quien laboraba en la casa de gobierno acordonada por soldados con fusiles, tildó de intento de golpe de Estado al desorden, por el cual el comandante de la Policía, general Freddy Martínez, renunció.

El jueves Correa, en el poder desde enero de 2007, recibió el respaldo de la comunidad internacional, incluyendo a la ONU y la OEA, además de Estados Unidos, la Unión Europea (UE) y gobiernos latinoamericanos.

La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) condenó la sublevación en una cumbre convocada de urgencia en Buenos Aires, expresando la necesidad de que los responsables de la asonada golpista sean juzgados y condenados.

El mandatario socialista enfrentó la mayor crisis política en casi 4 años de gobierno, a raíz del descontento de policías con una ley que aseguran les recorta los beneficios.
Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar