ver más

Según la OEA, la corrupción y la inseguridad amenazan a la democracia en Latinoamérica

América Latina vive su periodo más prolongado de gobiernos surgidos de las urnas pero la democracia en la región se deteriora por la incapacidad de los estados para frenar la inequidad, la corrupción y sobretodo la inseguridad, sostiene un informe de la OEA y la ONU divulgado el martes.
12 de octubre de 2010 - 00:00
La calidad de las democracias se ha venido deteriorando en América Latina pues abunda la frustración ciudadana ante la desigualdad de riqueza y poder, la débil participación popular en los asuntos públicos, la corrupción pública y privada, la inseguridad ciudadana y la debilidad estatal, sostiene el texto presentado por el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza.

Las limitaciones de la capacidad del Estado para mantener la vigencia de la legalidad frente a los embates de la delincuencia común y del crimen organizado, señala el texto podría provocar un deterioro del apoyo ciudadano a las instituciones democráticas.

Durante el acto cumplido en el Palacio de Minería de la capital mexicana, Insulza fue más allá y dijo que el control territorial que algunas bandas del crimen organizado sostienen en zonas de algunos países ha dado paso a lo que llamó un fenómeno de desdemocratización, es decir el deterioro de la democracia formal.

El riesgo latente es que la criminalidad aumenta el temor de la población a participar en el debate público señaló Insulza en diálogo con la AFP.

El ex canciller chileno manifestó que la principal amenaza la impone la pretensión de algunos grupos de copar determinados espacios territoriales, cosa que ocurre mucho en algunos países donde hay sectores, ciudades, barrios controlados por bandas narcotraficantes, que incluso imponen una forma de orden propio.

Insulza evitó referirse explícitamente a México, país que vive una violencia asociada con la ofensiva lanzada desde diciembre de 2009 contre el narcotráfico y que ha costado más de 28.000 muertos según el gobierno, y recordó que el problema afecta a toda la región, cuya tasa de homicidios es de 22,8 por cada 100.000 habitantes, una de las más altas del mundo.

Quizá el desafío existe en forma más expresa más en la parte norte del hemisferio, pero son muchos los países concernidos no uno sólo, apuntó, aunque aclaró que en ninguna de las naciones del continente, aún en los casos más extremos de violencia, se aproxima a la definición de ser un estado fallido.

La presentación del informe se realizó en el marco de un encuentro de tres días organizado en México con motivo de los 20 años de la creación del Instituto Federal Electoral.

El evento -que culminará el jueves- reúne a académicos, políticos, diplomáticos, empresarios, periodistas y activistas sociales de la región para analizar el estado de la democracia en América Latina.

Durante el encuentro, el ex canciller de Argentina, Dante Caputo, dijo que la violencia es un factor de desestabilización por su asociación con la generación de un poder económico, con organizaciones criminales que mueven millones de dólares, entre otros factores.

La democracia no es ajena a esa inmensa capacidad del dinero para afectar las instituciones humanas. El dinero transformado en poder que alienta la corrupción, puntualizó.

En ese sentido el dirigente político opositor y periodista venezolano Teodoro Petkoff, consideró que el riesgo para la democracia en América Latina no sólo proviene del siempre presente riesgo de la falta de oportunidades para millones.

Nuestra democracia está carcomida por una situación social, los niveles de desigualdad social y de miseria de millones de latinoamericanos, que hace que la aparente gobernabilidad y estabilización se mantengan bajo amenaza de conmoción, apuntó.
Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar