jueves 18 de junio de 2026

No cesan los huracanes

LA HABANA - El huracán Ike azotó ayer el oriente de Cuba, con vientos de 160 kilómetros por hora, convirtiendo edificios en escombros y provocando la evacuación de 1,5 millones de personas.

Ike, de categoría 2 en la escala Saffir-Simpson de cinco niveles, pasaría las próximas 24 horas sobre el mar Caribe, cuyas aguas cálidas podrían intensificar su fuerza sobre Cuba, donde rige una alarma ciclónica, las escuelas están cerradas y los vuelos nacionales suspendidos.

A las 15 (hora argentina), el ojo del huracán estaba frente a la costa de la provincia de Ciego de Ávila y se movía hacia el oeste a una velocidad de 22 kilómetros por hora, dijo el Centro Nacional de Huracanes (CNH) con sede en Miami, Estados Unidos, informó la agencia Europa Press.

Los meteorólogos pronosticaron que Ike atravesaría Cuba hoy por la provincia occidental de Pinar del Río, donde el huracán Gustav dañó más de 100.000 viviendas y causó pérdidas considerables en la infraestructura civil hace sólo nueve días.

Según estos pronósticos, Ike saldrá hoy por la tarde al Golfo de México y se dirigiría hacia los yacimientos petroleros del sureste de Estados Unidos, zona afectada la semana pasada por el Gustav.

Se estima que en los próximo días podría tocar tierra en la costa este del estado de Texas, aunque bastaría un pequeño desvío para llevarlo a Nueva Orleans, donde el huracán Katrina dejó 1.500 muertos en 2005.

Ike impactó el domingo en Haití, donde causó 61 muertos, luego de que la tormenta tropical Hanna provocó la semana pasada la muerte de al menos 500 personas, además de destrozar puentes y caminos que complicaron aún más el envío de ayuda humanitaria a las zonas devastadas.

En la vecina República Dominicana, dejó inundadas amplias regiones del país, pero las autoridades, que organizaron la evacuación preventiva de más de 44.000 personas, no reportaron víctimas.

También causó importantes daños en las islas Turcas y Caicos, y en las Bahamas, donde el viento derribó árboles y postes eléctricos, y arrancó los techos de muchas viviendas.

El domingo por la noche, Ike tocó tierra en la costa nordeste de Cuba, levantando olas de varios metros que derribaron el muro de una fortaleza del siglo XIX en Baracoa, en el extremo oriental de la isla.

Su avance a lo largo de unos 300 kilómetros devastó plantaciones de café, paralizó las minas de níquel y dañó las infraestructuras de la industria de la caña de azúcar.

La televisión estatal cubana mostró imágenes de árboles y postes de luz y teléfono derribados por el viento en Camagüey, una pintoresca ciudad del siglo XVI recién declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.
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