En medio de un gran hermetismo, sigue la cumbre regional de apoyo a Evo
En el encuentro, que ya lleva más de cuatro horas, los mandatarios estarían definiendo el tono que tendrá la declaración final. Una de las soluciones que se están evaluando sería enviar un grupo de facilitadores para hablar con todas las partes enfrentadas en Bolivia.
Con el fin de fijar una postura común en torno a la peor crisis política que vive Bolivia desde la llegada de Evo Morales al poder, casi todos los presidentes de la región están reunidos en Santiago de Chile a pedido de la mandataria local, Michelle Bachelet.
En el encuentro, que ya lleva más de cuatro horas, los mandatarios estarían definiendo el tono que tendrá la declaración final. La diferencia estaría centrada en la pronunciación que tendría en el documento el papel que juega en la región los Estados Unidos.
La solución que se está evaluando sería enviar un grupo de facilitadores para hablar con todas las partes enfrentadas en Bolivia, que se encuentra convulsionado desde hace algún tiempo.
El desacuerdo tendría dos equipos bien diferenciados: por un lado, Brasil y Chile proponen una posición más cercana a EE.UU; en tanto que Venezuela y Ecuador, buscan una posición confrontativa. Cristina Kirchner estaría más cerca de Hugo Chávez y Rafael Correa.
El encuentro se maneja con gran hermetismo y se decidió que, al finalizar el cónclave, sólo tres medios podrán realizar una pregunta.
La cita ocurre pocas horas después de una advertencia de Morales acerca de que se estaría fraguando un golpe de Estado en Bolivia, en donde los violentos choques que sacuden al país ya han dejado cerca de 30 muertos. La cita tendrá lugar en el Palacio de la Moneda, sede de la presidencia.
Cristina Kirchner, que pisó suelo chileno cerca de las 16, fue de los primeros presidentes en confirmar su asistencia, junto a sus pares de Venezuela, Hugo Chávez, y de Ecuador, Rafael Correa. Posteriormente se sumaron los presidentes de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva (pese a que dijo que estaba poco convencido de la necesidad de la cumbre); de Colombia, Alvaro Uribe; de Paraguay, Fernando Lugo, y de Uruguay, Tabaré Vázquez; además del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), el chileno José Miguel Insulza. El atribulado Evo Morales, en tanto, sólo ratificó anoche su viaje.
El presidente del Perú, Alan García, desistió de participar al argumentar una próxima gira oficial a Brasil, y su lugar será ocupado por su canciller, José Antonio García Belaúnde. Por su parte, los líderes de Guyana, Bharrat Jagdeo, y de Surinam, Ronald Venetiaan, hasta ayer no habían enviado una respuesta a la invitación para tratar la primera crisis de la Unasur.
La oposición quiere estar. En una misiva enviada directamente a Bachelet, firmada por el gobernador de Tarija, Mario Cossío, los prefectos de las regiones opositoras (Beni, Pando, Santa Cruz y Tarija) solicitaron formalmente que se les permitiera intervenir como bloque en la reunión de Unasur. La carta, sin embargo, no había recibido anoche respuesta oficial.
La oposición boliviana está resistiendo por la fuerza el plan de Morales de impulsar una Constitución socialista que dé marco legal a la nacionalización de la economía y otorgue más poder a la mayoría indígena. Las protestas, que además buscan que el gobierno devuelva un impuesto a la renta. El conflicto ya dejó 30 muertos y provocó interrupciones en el suministro de gas a Brasil y la Argentina.