GINEBRA - El Gran Colisionador de Hadrones (LHC, por sus siglas en inglés), el mayor acelerador de partículas del mundo, empezó a funcionar ayer en la frontera franco-suiza con la misión de dar respuesta a las grandes preguntas sobre el origen del Universo.
Una primera ráfaga de partículas efectuó ayer por la mañana una vuelta completa al anillo de 27 kilómetros, enterrado a 100 metros bajo tierra, cerca de Ginebra.
El director general de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN), Robert Aymar, se refirió a un día histórico para la humanidad, que quiere saber de dónde viene y adónde va, y si el universo tiene un fin.
Entre sus principales objetivos, el LHC deberá detectar las partículas elementales de la materia -que predijo la física teórica pero jamás han sido observadas- y podría poner en evidencia las partículas denominadas supersimétricas, que componen la materia negra.
Un primer haz de protones fue inyectado ayer, y tras ello, se necesitaron cinco segundos para obtener datos, declaró el director del proyecto, Lyn Evans.