LIMA y SANTIAGO- El presidente de Perú, Alan García, aseguró ayer que las relaciones con Chile van muy bien, tras el pase a retiro del general Edwin Donayre, aunque el vocero del Ejecutivo chileno, Francisco Vidal, calificó de inaceptable los reclamos de Lima por las compras de armas de parte de Santiago.
Vidal cuestionó que el canciller peruano, José Antonio García Belaúnde, recomendara al gobierno de Michelle Bachelet reducir la compra de armas y derogar la ley que destina un porcentaje de las exportaciones de cobre para gastos militares.
La cuestión parece trasladar las diferencias entre los dos países desde el retiro del general Donayre, quien había lanzado expresiones antichilenas, a la acumulación de armamento nuevo, lo que podría agravar una situación ya de por sí sensible.
En una entrevista televisiva, García negó que la salida de Donayre se deba a presiones chilenas y se manifestó seguro de que Bachelet entendió bien la demora hasta el recambio, porque tampoco se podía tomar una iniciativa precipitada y crear un mártir.
El problema es que de allá vino una orden: hagan, se quejó García, ante las presiones que recibió desde Chile. Y agregó: Reconozco que ustedes pueden ofenderse por unas expresiones, pero no me digan lo que yo tengo que hacer. Yo no soy súbdito de allá, subrayó el presidente.
Con todo, destacó que las cosas van muy bien, y nos toca ahora compartir experiencias y protegernos mutuamente del impacto de la crisis que recién está llegando a América Latina.
Sin embargo, el ministro chileno Vidal, vocero del Ejecutivo, juzgó que no es aceptable para el Gobierno que un canciller de otro país diga cómo se legisla en Chile y no es aceptable que diga que el equipamiento y la renovación de material de las Fuerzas Armadas coloca en riesgo la paz regional.
Vidal también dio por superado el incidente generado por las expresiones del general Donayre, pero remarcó que cada vez que sea necesario aclarar algo importante, el Gobierno de Chile lo va a aclarar.