El enfoque de Krugman está centrado en la premisa de que muchos bienes y servicios pueden producirse más baratos en grandes series, un concepto conocido en general como economía de escala, indicó el jurado.
Pero a diferencia de la teoría comercial tradicional, que considera que las diferencias entre países explican por qué algunos exportan productos agrícolas y otros, bienes industriales, la teoría de Krugman clarifica por qué el comercio mundial está dominado por países que no sólo tienen condiciones similares, sino que también comercian productos similares, según el jurado.
El economista estadounidense ha elaborado una nueva visión del comercio mundial según la cual la globalización lleva a la concentración, tanto en términos de lo que un centro productivo fabrica como el lugar en que estos centros se sitúan.
Concretamente, su teoría muestra que la globalización favorece un modelo por el que la gente se ve atraída hacia los centros urbanos.
Las teorías de Krugman han mostrado que el resultado de esos procesos puede ser que las regiones queden divididas en un centro urbano altamente tecnológico y una periferia menos desarrollada, apuntó el jurado.
La cuestión de la cada vez mayor concentración demográfica en las ciudades tiene rango de debate político en cualquier parte del mundo, pero en especial en los países en vías de desarrollo.
En esos países, los centros urbanos intentan tener las infraestructuras necesarias para afrontar ese volumen de población, y al mismo tiempo la urbanización dificulta una política de lucha contra la contaminación medioambiental.
En su último editorial fechado ayer, Krugman rendía homenaje a la acción del primer ministro británico Gordon Brown, preguntándose si éste no ha salvado el sistema financiero mundial. Convertibilidad
Las críticas formuladas al sistema de convertibilidad en plena década del `90, los puntos de coincidencia respecto a los abultados déficits de Argentina y Estados Unidos como factores de crisis y las objeciones a las políticas impulsadas por el FMI son parte del pensamiento del flamante premio Nobel de Economía 2008, Paul Krugman.
En mayo de 2004, durante una visita del ex presidente Néstor Kirchner a Nueva York, ambos participaron de una conferencia en la New School Univertsity, en la que coincidieron en señalar al FMI como uno de los grandes responsables de la crisis argentina de fines de 2001.
En esa oportunidad, Krugman se despachó contra el sistema de convertibilidad al sostener que le puso una camisa de fuerza a la economía argentina, aunque reconoció que el estallido fue mucho más fuerte de lo esperado.
En 1995 anuncié que la convertibilidad fracasaba y no terminaba la década. Me equivoqué por un año, pero ahora estamos ante una recuperación más rápida de lo esperado, dijo el economista estadounidense.