Homenaje a Esquiú: el cardenal Rossi instó a la Iglesia a abandonar el "confort y la parálisis"
En su homilía, el Cardenal llamó a los fieles a dejar la indiferencia ante la crisis y la división. "A los pobres no se los cuenta, se los abraza", sentenció.
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En una convocante celebración por los 200 años del natalicio del Beato Mamerto Esquiú, el Cardenal Ángel Rossi brindó una homilía con un fuerte contenido social y un llamado directo a la acción. Ante autoridades y fieles, el purpurado utilizó la figura del "Orador de la Constitución" para interpelar la realidad actual del país.
El punto central del mensaje de Rossi fue un llamado a abandonar la pasividad. El Cardenal advirtió sobre la "urgencia de salir, desacomodarse y abandonar los estatus de conforme y parálisis en los que tantos creyentes, a veces, estamos entrenados". Para Rossi, el contexto actual de la Argentina exige una actitud activa: "No podemos esperar a que llamen a nuestra puerta. Es urgente que vayamos nosotros a encontrarlos".
Rossi recordó que Esquiú, aun deseando la soledad, se movilizó siempre por el "bien de todos". En ese sentido, pidió al pueblo argentino "abandonar los oscuros caminos de la división" y respetar las leyes de la Constitución Nacional. "Basta de palabras que no han salvado a la patria", sentenció, citando la necesidad de una coherencia entre la fe y la ciudadanía.
“A los pobres se los abraza”
En el tramo más emotivo de su discurso, el Cardenal se refirió a la deuda social y a la mirada hacia los más necesitados. "Quisiera pedirles que no me pregunten si hay pobres, quiénes son y cuántos son. Los pobres no son para ser contados. A los pobres no se los cuenta, sino que se los abraza", afirmó, subrayando que la humanidad necesita ser abrazada "con nuestra auténtica y fraterna presencia".
Finalmente, Rossi concluyó que la memoria de Esquiú no es solo un recuerdo del pasado, sino un desafío para el presente: "Él nos invita a ser ciudadanos responsables y cristianos coherentes".