domingo 19 de mayo de 2024
Fiestas en honor de la Virgen del Valle

Con la presencia de Villarruel, el Obispo pidió bendiciones para cada rincón de la Patria

“Que cada persona tenga lo necesario para vivir dignamente”, pidió Mons. Luis Urbanc en su mensaje

El Mons. Luis Urbanc inició su mensaje dando la bienvenida a todos a estas celebraciones en honor de la Madre y en particular a la Vicepresidente de la Nación, Victoria Villarruel: “Bienvenida sea usted y que la Virgen del Valle la ayude en su difícil, pero importante servicio a la Patria”, expresó.

Posteriormente, se refirió al encuentro de la Virgen con sus hijos representado en esta tradicional ceremonia de la Bajada. “Esto nos enseña a cada uno de nosotros a que estemos prontos para ir al encuentro de los hermanos que nos necesitan”. Más adelante señaló: “Que la Madre Celestial nos haga comprender que no debemos avanzar por el camino de la vida terrena dejando un tendal de hermanos sufrientes, descartados, marginados, etc., ya que la fe recibida en el bautismo solamente es vital y verdadera en orden a la salvación, en la medida que está animada por la caridad”.

“Querida Madre del Valle ayúdanos a vivir siempre en la ‘única alegría’ que no caduca, que brota de tu Hijo, Jesucristo Resucitado, el vencedor de la muerte y del pecado; la que nos hace de verdad libres y capacita para amar como él nos amó, hasta dar la vida por los demás; la que sostiene la esperanza que no defrauda y que fortalece y purifica la confianza, tan necesaria para creer y trabajar por los cambios personales y estructurales que tanto necesita nuestra sociedad argentina”.

Más adelante pidió: “En este nuevo aniversario, querida Madre Morena, anhelamos recibir una abundante lluvia de bendiciones para cada rincón de nuestra Patria, a fin de que cada persona que mora en este suelo bendito tenga lo necesario para vivir dignamente, sintiéndose amada y respetada, deseosa de promoverse y de ayudar a que otros se promuevan en sus justas aspiraciones, y cuidando responsablemente su vida y la de los demás, sobre todo, que tengan una fe viva”.

Y concluyó dando gracias a la Madre “por estar siempre al lado de tus hijos, que ciertamente lo somos todos los seres humanos que habitamos este planeta, ya que, así lo dispuso tu Hijo Jesucristo antes de expirar en el patíbulo de la Cruz para redimirnos de nuestros pecados y, por eso, te acogemos y veneramos en nuestros corazones, hogares, templos, pueblos y naciones”

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