El azar parece empeñado en relacionarse con la inmensa figura de Diego Armando Marandona, que el pasado miércoles pasó a la inmortalidad. Ayer, en el sorteo matutino de la Quiniela de Catamarca los números 86 y 90 fueron los favorecido y rápidamente fueron atribuidos a aquellos dos mundiales en los que el Diego alcanzó la gloria y el subcampeonato.




