Gran Hermano: volvió a sonar el teléfono y Brian Sarmiento lo atendió desnudo
El exfutbolista protagonizó uno de los más desopilantes episodios de la actual edición, que además contó con un giro inesperado.
La casa de Gran Hermano Generación Dorada vivió este jueves uno de los momentos más bizarros y divertidos de la actual edición. El protagonista absoluto fue Brian Sarmiento, quien protagonizó una carrera contra el reloj —y contra su propia vestimenta— que terminó provocando carcajadas tanto dentro como fuera del reality.
Todo comenzó cuando el icónico teléfono rojo comenzó a repicar en el living de la casa. En ese preciso instante, el exfutbolista se encontraba en el baño atendiendo sus necesidades fisiológicas.
Fiel a su estilo competitivo y sin dudarlo un segundo, Sarmiento salió disparado hacia el aparato: los televidentes fueron testigos de una secuencia desopilante en la que corrió por el pasillo con los pantalones por debajo de las rodillas para asegurarse de ser el primero en atender.
El beneficio del teléfono rojo de Gran Hermano: una lista negra de 10 nombres
Una vez que logró levantar el tubo, la voz de Gran Hermano le comunicó que había obtenido un beneficio con sabor a conflicto. Brian debía elegir a 10 compañeros para dejarlos fuera de la esperada fiesta temática del próximo sábado.
Haciendo un verdadero show y hasta disfrutando su momento, Sarmiento comenzó a dar los nombres de los "excluidos":
La Maciel
Yipio
Nazareno
Lola
Lolo
Manu
Juanicar
Andrea
Franco
Pincoya
Tras terminar de confeccionar la lista —y ganarse varias caras de pocos amigos y reproches inmediatos de los elegidos—, apareció en pantalla el conductor Santiago del Moro para revelar la letra chica del desafío. Con un tono cómplice, Del Moro le comunicó a Brian que, por el solo hecho de haber atendido el teléfono rojo, él también quedaba automáticamente excluido de la fiesta del sábado.
El remate de la situación, con Sarmiento pasando de la "omnipotencia" de elegir a quedarse afuera de su propio plan, desató una ola de risas generalizadas en toda la casa, cerrando una de las galas más descontracturadas del año.