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El guardapolvo

Vuelven las blancas palomas

7 de marzo de 2015 - 17:59 Por Redacción El Ancasti
El guardapolvo empieza a ser usado en la Argentina a principios del siglo XX, aparentemente por iniciativa de maestros y directores de escuela, tal vez para que los niños no se ensuciaran, o si no, tal vez, como una necesidad de una vestimenta igualitaria para sus alumnos.


Según lo explican algunos teóricos, que surge como una iniciativa de tener una vestimenta igualatoria y homogeneizadora.
El objetivo de lucir iguales era que no hubiera diferencias sociales con los niños más pobres, pero también que existiera una especie de intervención sobre la población en su conjunto. Era el hecho de contar con una vestimenta decente, austera.
Al avanzar los años se plantea el guardapolvo como una vestimenta económica que hace a la austeridad y a la limpieza
Lo interesante es que para la mayor parte de la gente los delantales blancos han sido parte de la escuela pública desde Sarmiento, que es casi como decir desde tiempos inmemoriales. Sin embargo, surgió varias décadas después. 
En la época de Sarmiento, se creía que era malo obligar a usar cualquier tipo de uniformes por el costo que implicaba para las familias, lo que pondría más obstáculos para la asistencia a la escuela. Solo a principios del siglo XX se empezaron a usar.


¿Por qué el color blanco? 
El blanco permite distinguir cuándo está limpio y cuándo está sucio, vinculándolo con el higienismo. Lo blanco tiene esa carga de lo puro, lo higiénico, lo limpio.
El guardapolvo es igualador. Un objeto que permite poner entre paréntesis las diferencias sociales y sentirse por un rato igual al otro.
El guardapolvo parece permitir ocultar las diferencias sociales. Pero las diferencias sociales continúan, en los consumos que podemos hacer, en cómo nos vestimos por debajo del guardapolvo y, por qué no, en el mismo guardapolvo, si está más o menos limpio, por ejemplo.
Se puede hablar también del guardapolvo como control de la disciplina, la austeridad y no ostentar y esto era tanto para ricos como para pobres. Los ricos no mostrando opulencias y los pobres no mostrando sus carencias. Se hablaba entonces de ser limpios, austeros, como sinónimos de virtuosos, morales, decentes. Esa era la norma.
Es un símbolo de igualdad, de pertenencia a la escuela pública, símbolo de lucha por la defensa de la escuela de todos y para todos. 


Había una vez una blanca palomita 
No fue Sarmiento el inventor del guardapolvo blanco escolar, como algunos creen. En el invierno de 1915, en la escuela porteña Cornelia Pizarro la maestra Matilde Filgueiras organizo una reunión de padres que terminó siendo histórica. Aquella tarde la docente explicó que la ropa de los estudiantes ponía muy de manifiesto la condición social de los chicos y generaba divisiones entre los alumnos. 
No se equivocaba, ya que un simple vistazo permitía diferenciar a los chicos de buena posición de los que provenían de hogares más humildes. Filgueiras propuso instaurar un guardapolvo del mismo color que uniformara a todos.
 Pero ni siquiera logró unificar las opiniones de los padres. Por un lado estaban los padres que consideraban descabellada la idea y por el otro los que la aprobaban no se ponían de acuerdo con el color. 
La maestra empeñada en llevar adelante su idea, corrió al centro y compró varios metros de género blanco que pagó de su bolsillo. Los cortó y los distribuyó entre los alumnos de la escuela. Luego, les explicó a las madres cómo debía ser el modelo de guardapolvo. 
Algunos padres no entraban de acuerdo y protestaron, la denuncia llegó al Ministerio de Educación, desde donde se resolvió enviar a un funcionario a la escuela. 
El inspector recorrió las aulas, espió los recreos y entendió que la idea valía la pena. 
Comenzó una cruzada a favor del guardapolvo en la que había que lidiar con padres rebeldes y otros que no entendían porque la escuela gratuita los obligaba a hacer un gasto no contemplado en sus magros presupuestos. En muchos colegios se organizaron rifas y bailes para ayudar a otras escuelas en la compra del género para los guardapolvos. 
Las inspecciones del Ministerio de Educación continuaron y el proyecto de Filgueiras fue aprobado de manera oficial en 1918 y se envío una circular a todas las escuelas, recomendando que adoptaran el uniforme. 
En 1942 el uso pasó a ser obligatorio. Así nació el guardapolvo blanco. Otro invento argentino.


En Catamarca
El proyecto impulsado por el diputado provincial, Guillermo Andrada, tiene como objetivo final el cuidar la economía familiar en cada hogar catamarqueño.
De esta manera, el legislador le explicó a Revista Express: "Creo que gastar alrededor de $2.500 en el uniforme de un niño, no hace a su calidad educativa, ni a su formación”.
Además, aseveró que antes de iniciar este proyecto, se realizó un análisis económico de lo que se gasta en un niño en edad escolar. "Con $2.500 se pueden comprar dos guardapolvos, un abono de transporte público y una tablets. Así tenemos hasta un chico nativo digital, que puede no tener ni una computadora en su casa”, afirmó Andrada.
También, consideró que un pedazo de tela o un diseño no hacen a la formación de un chico.  "Más allá de la igualdad, nosotros debemos considerar la situación de aquellas personas que no pueden afrontar ese gasto”, sostuvo finalmente el diputado. 


Texto: Noelia Tapia López

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