domingo 22 de mayo de 2022

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Causa Gutiérrez

"Se valió de su investidura sacerdotal para manipular"

A finales de abril fue condenado a la pena de 12 años, por "abuso sexual con acceso carnal agravado".

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30 de diciembre de 2021 - 23:25

La Corte de Justicia de Catamarca confirmó rechazó el recurso de casación presentado por el sacerdote Juan de Dios Gutiérrez y, a la vez, confirmó la condena que pesa sobre él. El 30 de abril, la Cámara Penal de Tercera Nominación lo halló culpable en el delito de "abuso sexual con acceso carnal agravado por ser ministro de un culto religioso" y lo condenó a la pena de 12 años de prisión. Ante esta situación, Gutiérrez solo cuenta con el recurso federal, ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Finalizada la feria judicial, podría recurrir a esta instancia o dejar correr el plazo para que el fallo quede firme.

La elaboración del voto estuvo a cargo del ministro Hernán Martel y adhirieron los ministros Fabiana Gómez, Luis Cippitelli, José Cáceres, Vilma Molina y Miguel Figueroa Vicario y el juez camarista Penal Fernando Esteban. En la fundamentación, se remarcó que la violencia contra la mujer constituye una violación de Derechos Humanos y que, en el presente, se trata de una víctima de abuso sexual infantil. Por ello, el examen de la cuestión impone la incorporación de la “perspectiva de género”.

Se remarcó que la denunciante había explicado el momento y las circunstancias en las que se confesó con Gutiérrez. La adolescente creía que todo lo conservado “quedaría como secreto de confesión”, pero no fue así. “Al conocer sus problemas, su historia de vida y lo que le estaba sucediendo en aquel momento, el cura buscó intensificar la relación, se volvió a confesar y Gutiérrez la citaba al despacho de la casa parroquial a dialogar. Los encuentros eran no solo fuera del ámbito parroquial, sino también, en ese mismo ámbito espacial, en donde el sacerdote citaba a la adolescente a su despacho, lugar en el que comenzaron las charlas con componentes eróticos”, se detalló.

A la vez, se advirtió que la defensa no hizo mención al estado de vulnerabilidad emocional en el que se encontraba la chica y del aprovechamiento, y la manipulación de Gutiérrez –mayor que ella por 11 años-. “Inventó astutamente esa historia de padre-hija, buscando distintas oportunidades para estar a solas con la víctima, envolviéndola con su picardía y confundiéndola, a la vez que, la fue aislando de su entorno, para ser él el centro de su vida. Ante este escenario, quedó demostrada la forma maliciosa en que la inició sexualmente con una perversidad propia de un manipulador y egocéntrico que solo tenía interés en satisfacerse y gratificarse sin importar las consecuencias”, se precisó.

La sentencia pone en valor el estado de vulnerabilidad emocional en el que se encontraba la adolescente. Este se vio agravado por el progresivo accionar delictivo del acusado. En los delitos contra la integridad sexual, el testimonio de la víctima resulta una prueba dirimente, toda vez que son hechos que por su propia naturaleza suelen tener lugar en ámbitos de intimidad, exentos de las miradas de terceros, se aclaró.

“No se ha comprobado enemistad ni interés alguno en perjudicar al acusado. Todo lo contrario. La adolescente concurrió a la iglesia buscando contención dentro del ámbito de confianza que aquél le brindó, relación en la que buscaba comprensión. Sin embargo, ese vínculo fue mutando de una relación fraternal (padre-hija), en la víctima había depositado toda su confianza en el adulto, asesor del grupo, para transformarse en una relación con componentes eróticos y sexuales. Gutiérrez se valió de su investidura sacerdotal para dominar y manipular la psiquis y los sentimientos de la adolescente, aprovechándose del estado emocional de vulnerabilidad en el que se ella encontraba”, se detalló.

En este contexto, se destacó que cuando la chica ingresó al grupo juvenil religioso, se encontraba en una situación de vulnerabilidad, sumado a su adolescencia y otras circunstancias. El cura se aprovechó de esta situación.

“Le hizo creer que le brindaba apoyo y contención, fue seduciéndola, manipulándola, cosificándola y de a poco, bajo el lema de que la prepararía para ser mujer y de que todo se perdona con la confesión, fue logrando sus libidinosos objetivos”, se remarcó.

“Secreto de confesión”

Para los ministros de la Corte quedó acreditado que esa relación fraternal con el acusado, con base en la confianza que la víctima depositaba en él, fue mutando a una relación con componentes eróticos. El sacerdote, aprovechando su condición y rol social elige a una adolescente vulnerable. “A partir de esa información, comienza a tejer un entramado de fina manipulación emocional, cosificándola, armándole un relato en el cual él suplantaría ese amor de padre, ese amor incondicional. Lentamente, la va aislando de su grupo familiar. En efecto, ese aislamiento familiar tenía por objetivo que la chica se sintiera sola, incomprendida, entrampada, además, en la fórmula perfecta, ‘el secreto de confesión’. Existió una relación asimétrica de poder, en donde la víctima fue claramente manipulada. La víctima no buscó relacionarse con el adulto, es el adulto el que buscó relacionase con ella.

Existió un aprovechamiento indebido para coartar la libertad de la joven. El imputado la cargaba con el peso del secreto de la confesión, de que todo se borra con la confesión, lo cual ha generado en la joven sentimientos de culpa, angustia, vergüenza, confusión, coerción”, se precisó.

De esta manera, se acreditó el desprecio del acusado para con la adolescente. En su situación de vulnerabilidad, no la ayudó. “Gutiérrez se burló de ella, la engañó, la manipuló y la cosificó”, remarcaron.

Expediente

  • Juan de Dios Gutiérrez, primer cura condenado por abuso en la provincia.
  • Fue denunciado en octubre de 2015, por la madre de una adolescente de 15 años.
  • Estuvo preso 36 días y tras una caución de $50.000 más restricciones recuperó la libertad.
  • El 30 de abril, los jueces Patricia Olmi, Jorge Palacios y Marcelo Soria de la Cámara Penal de Tercera Nominación por unanimidad lo condenaron a 12 años de prisión.
  • Lo hallaron culpable en el delito de “abuso sexual con acceso carnal agravado por ser ministro de un culto religioso”.
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