martes 23 de julio de 2024
Editorial

Ricos muy ricos, pobres muy pobres

Al mismo tiempo que en la Argentina suben la pobreza, la indigencia y el desempleo por la implementación del programa económico libertario, se incrementa también la desigualdad, lo que permite constatar que no todos los sectores pagan el costo del ajuste fiscal. Algunos, incluso, han logrado formidables ganancias en estos últimos meses.

El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos registró un aumento significativo en la desigualdad durante el primer trimestre de 2024. El coeficiente de Gini, que mide la disparidad del ingreso per cápita de las familias se situó en 0,467, alcanzando niveles récord desde 2016. El año pasado el mismo índice era de 0,446. Este coeficiente se mide en una escala de cero a uno, donde cero constituye a la igualdad perfecta en la que todos tienen los mismos ingresos y uno equivale a la desigualdad máxima, en la que una sola persona acumula todos los ingresos. Por eso, cuando más cerca se está del 0, mayor es la igualdad y cuanto más lejos de 0 y más cerca de 1, mayor es la desigualdad.

Otro informe, en este caso elaborado por la Universidad Católica Argentina, cuantifica la desigualdad del siguiente modo: el 20 por ciento de la población con mayores ingresos concentra el 52 por ciento del volumen de ingresos de los hogares, mientras que el 20 por ciento de la población con ingresos más bajos apenas alcanza el 4,5 por ciento.

La desigualdad es, de todos modos, por arrastre histórico, más baja en Argentina que en la mayoría de los países de América Latina y el Caribe, región que carga con el estigma de poseer la mayor desigualdad del planeta. Algunos datos escandalizan: la organización Oxfam reveló, por ejemplo, que los dos hombres más ricos de Latinoamérica y el Caribe, los empresarios mexicanos Carlos Slim y Germán Larrea, acumulan más riqueza que la mitad más pobre de la región, es decir, que dos personas acumulan la misma riqueza que un total de 334 millones de personas.

En la región hay 98 milmillonarios –es decir, personas que tienen más de mil millones de dólares-. Ellos poseen más dinero que lo que implica el PBI de la mayoría de los países. En América Latina y el Caribe, el 1% de la población más rica concentra la misma riqueza que el 50% más pobre.

El informe de Oxfam ejemplifica la monumental brecha del siguiente modo: “Un trabajador con el salario mínimo promedio de la región tendría que trabajar 90 años para ganar lo mismo que gana un milmillonario latino-caribeño promedio en un solo día”. Impactante.

La desigualdad se incrementa a medida que se expande el capitalismo sin regulaciones. El ejemplo argentino de los últimos meses es muy esclarecedor. Cuando menos controles estatales hay, mayor es la posibilidad de que unos pocos acaparen la porción mayor de la torta en detrimento del resto. El mercado puede producir riqueza, pero son las políticas redistributivas elaboradas y ejecutadas por el Estado las que tienen el propósito de propiciar más equidad e igualdad, condiciones necesarias por otra parte para la sustentabilidad política de cualquier modelo económico.

Seguí leyendo

Te Puede Interesar