viernes 20 de enero de 2023

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Editorial

Quiebre del pacto silencio

Doce jornadas se van desarrollando en el juicio por el crimen de Fernando Báez Sosa...

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Doce jornadas se van desarrollando en el juicio por el crimen de Fernando Báez Sosa, que tiene a ocho jóvenes sentados en el banquillo de los acusados. Hoy se cumplen tres años del asesinato ocurrido frente al boliche Le Brique en Villa Gesell.

Del juicio que se desarrolla en los tribunales de Dolores, el dato saliente de las últimas audiencias fue la ruptura del pacto de silencio entre los jóvenes acusados. Máximo Thomsen, Blas Cinalli, los hermanos Luciano y Ciro Pertossi; su primo Lucas Pertossi, Enzo Comelli, Ayrton Viollaz y Matías Benicelli no habían declarado antes.

El primero que pidió hablar fue Luciano Pertossi. “Yo no estaba ahí”, quiso aclarar ante los jueces tras la declaración de un perito que lo ubicaba en un momento de la pelea, pero no quiso mencionar en donde estaba ante la pregunta de la Fiscalía y se mostró firme en no responder preguntas.

El quiebre se produjo cuando Thomsen pidió declarar el lunes tras el testimonio de su madre. “Quiero pedir disculpas porque jamás en la vida tuve intenciones de matar a alguien. Jamás en la vida escuché muchas cosas sobre mí como desde hace varios días, años. Hablaban con tanto odio a mi persona que me hacía doler muchísimo porque yo jamás tuve esa intención. Quiero pedir disculpas, porque es algo que no hubiese buscado nunca. Me lastima saber que estuve en ese lugar, pero jamás tuve esa intención”, expresó.

Por su parte Ciro Pertossi admitió haberle pegado a Fernando pero aclaró que cuando lo vio tirado en el suelo no le siguió pegando y “frenó” la patada. También habló del audio enviado a un grupo de Whatsapp, “chicos de esto no se cuenta nada a nadie”. Pertossi manifestó que lo dijo para que sus padres no se enteraran de que habían peleado. Al igual que su hermano Luciano, tampoco quiso responder preguntas de la Fiscalía ni de la Querella.

Hoy está previsto que declaren los últimos testigos para luego dar paso a los alegatos. Se estima que la lectura del veredicto será el 31 de enero.

Emerge tras las declaraciones de los Pertossi y de Thomsen que el pacto de silencio duró hasta que los testimonios y las pruebas demostradas a lo largo del debate acorralaron a los acusados. Los imputados se habían mantenido en plan “silenzio stampa” hasta que los testigos y las pericias ventiladas en la audiencia comenzaron a hacer flaquear la estrategia defensiva. Los tres que decidieron hablar no se arrepintieron, solamente basaron su discurso en aclaraciones con el afán de zafar de una condena. Manifestaban que no estaban en ese lugar, que no tenían intención de matar, que no le dieron una última patada a un Báez Sosa inerme, de rodillas.

La violencia como método de resolución es un factor común en esta causa en la que lo masculino se erige como sinónimo de predominio físico para controlar al otro. Quizás sea adecuado al momento de pensar en una redefinición de la masculinidad, no desde el hecho de quién es más violento, sino desde la postura de asumir responsabilidades y hacerse cargo de los actos propios.n

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Escribana. Córdoba Gandini.

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