miércoles 18 de mayo de 2022

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Edgar Adhemar Bacchiani

¿Qué espera la Justicia?

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8 de marzo de 2022 - 01:15

Mientras el conflicto entre la firma Adhemar Capital y sus clientes escala en violencia y mensajes de corte mafioso, la Justicia mantiene su actitud prescindente, anclada en la posición de moverse sólo contra denuncia.

Ayer a la madrugada fueron incendiados en la zona alta de la ciudad dos automóviles que estaba estacionados frente a un taller. El propietario del taller asentó en la denuncia su presunción de que el ataque está relacionado con la situación de la financiera de Edgar Adhemar Bacchiani, porque un sobrino suyo trabaja o trabajaba allí.

El “modus operandi” del atentado, que quedó registrado en una cámara de seguridad, fue similar a otro ocurrido el 18 de febrero, en el que también terminaron incinerados dos automóviles de gente emparentada con el mismo empleado de Adhemar Capital.

En los mensajes del video que Bacchiani colgó el domingo en su cuenta de Instagram, en el cual insistió en la teoría del complot contra su “modelo de negocios”, un usuario dejó una amenaza concreta contra el gobernador Raúl Jalil, a quien se preocupó por arrobar para que le llegara: “@rauljalil_ok no te metas con el pelao que vas a terminar con la boca con algodón”.

¿Qué espera el Poder Judicial para intervenir?

Se ampara en pretextos leguleyos para desertar de un escenario cuyo potencial explosivo es imposible no percibir.

La solvencia profesional demostrada para encontrarle el pelo al huevo en las circunstancias más confusas y enrevesadas, podría aplicarse en esta sucesión de hechos para prevenir males mayores: dos atentados vandálicos contra personas vinculadas a empleados de una empresa en problemas por la interrupción de la cadena de pagos a sus clientes y frentes judiciales abiertos en tres provincias, cuyo titular denuncia, además, conspiraciones, y una amenaza al Gobernador de la Provincia.

¿Espera el Poder Judicial que un particular eslabone los indicios, establezca qué figura legal podrían tipificar y radique una denuncia para recién empezar a desperezarse? La peligrosa inercia de los acontecimientos demanda, por mera prudencia, una conducta más activa.

Adhemar Capital y su dueño son objeto de pesquisa judicial desde hace un año y medio.

La Fiscalía Federal de Catamarca, a cargo de Santos Reynoso, tiene abierta desde septiembre de 2020 una investigación preliminar sobre la empresa. El seguimiento fue iniciado de oficio, a partir de datos acercados por Gendarmería, en la misma época que el Banco Central evaluaba el desempeño de la financiera, en un análisis que luego dio lugar a un pedido para que la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (PROCELAC) indague sobre la posibilidad de que la empresa esté desarrollando un fraude.

El colapso de Adhemar Capital se produjo en enero pasado. Es decir, 16 meses después de que Reynoso iniciara el expediente para determinar si había elementos suficientes para formar una causa. Durante esos 16 meses, la firma siguió incorporando clientes garantizando las utilidades exorbitantes para las inversiones que ahora no está en condiciones de cumplir.

En Córdoba y Tucumán, donde Adhemar Capital se instaló mucho más tarde que en Catamarca, ya hay causas judiciales en marcha.

Para la indolencia judicial se esgrimen infinidad de excusas, pero la ansiedad de los clientes de Adhemar Capital por el destino de sus ahorros trasciende ya el hervidero de rumores y versiones que se multiplican por redes sociales y mesas de amigos para tomar el concreto de rostro de la violencia.

La indiferencia del sistema judicial no hace más que estimular esta escalada. A esta altura parece imperioso darle un corte. La Justicia tiene una responsabilidad central en este sentido.

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